En tiempos de Semana Santa, el Barça Atlètic no pierde la fe. El filial azulgrana doblegó por 2-0 al Sestao River, el primero de los cuatro rivales directos a los que debe enfrentar de forma consecutiva (los siguientes serán Real unión, Amorebieta y Lugo) para mantener la esperanza. La permanencia queda ahora a 7 puntos con 18 en juego. Está difícil, muy difícil, pero la segunda victoria seguida en casa da motivos para creer. Así como el liderazgo del capitán Aleix Garrido, el autor del primer gol, la frescura de los juveniles Jofre Torents y Jan Vitgili, que firmó el segundo, y el regreso del explosivo Dani Rodríguez, que ‘rompió’ el partido con sus acciones. Sin olvidar que, cuando más lo necesitaba el equipo, aparecieron los guantes de un Ander Astralaga cada vez más seguro y confiado.
Trilli fue titular en el lateral derecho después de regresar de sanción, pero tuvo que ser sustituido al descanso después de tener problemas musculares, esta vez, tras recibir un golpe. También fue sustituido Pedro Soma en un once en el que también regresó Sergi Domínguez y ocupó el lugar del sancionado Mbacke. Sergi Milà apostó por los juveniles Jofre Torrents -ya establecido en el lateral izquierdo titular- y Jan Virgili. Toni Fernández retrasó su posición al interior.
Dos goles de talento
Un disparo al palo en el arranque del partido, a los 6 minutos, de Bustillo no hacía presagiar nada bueno. Al filial azulgrana le estaba costando parar las segundas jugadas del conjunto vizcaíno, pero cuando apareció el talento, todo fue mucho más fácil y al filo del primer cuarto de hora, Pedro Soma envió en profundidad al ‘capi’ Aleix Garrido para que el ‘Pequeño profesor’ sentara cátedra con una ‘picadita’ sobre el experimentado Iago Herrerín.
El partido se abrió y lo cierto es que tanto pudo llegar el segundo, en una doble ocasión de Toni Fernández, como también podía haber empatado el Sestao River. Pero Astralaga no lo permitió, sobre todo en un lanzamiento de falta directa de Leandro y en una acción del recién entrado Jairo. El meta criado en Lezama se agigantó para salvar al filial.
A falta de un cuarto de hora para el final, ingresó en el césped Dani Rodríguez y el equipo recibió del guipuzcoano la electricidad que necesitaba. Jan Virgili no logró conectar un buen derechazo a centro de palo a palo de Dani y estrelló el balón en el lateral de la red, pero a la que volvieron a conectar, el de Vilassar aprovechó el regalo en forma de pase estratosférico de su compañero para sortear la salida a la desesperada de Herrerín y enviar el balón al fondo de la red. 2-0 y la victoria mucho más cerca.
El tiempo de añadido fue largo y Leandro falló a puerta vacía, pero el triunfo ya no se iba a escapar. Una victoria que debe ser refrendada el próximo domingo a las 20.00 horas en el Stadium GAL, el feudo del histórico Real Unión. Mientras haya vida, habrá esperanza y este equipo tiene mimbres y suficiente calidad técnica para soñar con la salvación.
