“Más que a pedir, venimos a agradecer”. La frase a modo de introducción de Santiago Heras, párroco del Real Oviedo, durante su homilía en la Santa Cueva servía para ubicarse a todos: era la primera vez en muchos años en los que la amplia expedición azul visitaba Covadonga con deseos de gratitud por encima incluso de cualquier petición. Es lógico: el ascenso a Primera sigue teniendo sus ecos. Así que ahora toca dar las gracias a la Santina por ese empujón y cambiar, de paso, el enfoque de las solicitudes. “A todos los que formáis parte de esto, os diría que nadie pierda la ilusión. Porque eso nos va a permitir mantenernos en Primera”, expresó el párroco, antes de pronunciar la frase que sirve de lema a la visita: “Que nadie pierda la fe”.
Acudió a la especial cita la institución en pleno. Martín Peláez, presidente, a la cabeza, con los consejeros Manolo Paredes y Fernando Corral, el director general Agustín Lleida, el director deportivo Roberto Suárez, el encargado de relaciones institucionales César Martín, el embajador Carlos Muñoz…
Paunovic, con su staff y sus chicos aparcaron en Covadonga cinco minutos antes de las 3 de la tarde. Antes lo había hecho el vehículo del Femenino, que otra vez más acompañó a la sección masculina. En esta ocasión no había una comida posterior, sino que fue todo más exprés: llegada, un breve acto en la Santa Cueva y foto institucional frente a la Basílica, ante la curiosidad de turistas y alegría de oviedistas, muchos ataviados con la camiseta azul, en un magnífico día.
Nacho Vidal participó en la visita, aclarando a los presentes que el tremendo susto del sábado era ya cosa del pasado y que estaba perfectamente. También Costas mostraba su optimismo sobre las molestias que le obligaron a retirarse antes de tiempo en el Coliseum.
Recuerdo a Mesa
“Confiad en vosotros mismos. Confía en ti y en los demás. Y confiamos en Dios. También hay que tener paciencia. Todo llegará, nos estamos adaptando a la nueva situación. Y perseverancia”, expresó el párroco. También tuvo Heras un recuerdo sentido hacia la figura de Juan Mesa, exjugador y expresidente, y en realidad ex casi todo en el club azul, fallecido la semana pasada. Al párroco le unía una cercana amistad con Mesa, al que acompañaba cada quince días al Carlos Tartiere para ver a su equipo. Y tuvo una sentida referencia hacia su amigo. “Desde aquí, un recuerdo para alguien que ha sido todo en el Real Oviedo. Se nos ha ido después de un percance justo el día en el que subíamos a Primera y él daba el primer paso a subir al cielo”, dijo en referencia al accidente que sufrió en el Oviedo-Mirandés del día del ascenso y del que nunca se llegó a recuperar del todo. “Y vaya para él todo el reconocimiento por lo que ha hecho por el Oviedo”, añadió.
Tras el acto en la Santa Cueva, toda la expedición celebró la foto de familia en la esplanada que da a la Basílica, que se cerró con el aplauso de los presentes. Y con una idea en la cabeza de todos: volver el año que viene agradeciendo otro año en la máxima categoría. Mejor agradecer que pedir.
