El 5 de noviembre de 1933, el antiguo estadio de Buenavista vivió un día que pasó directamente a los libros azules. El Oviedo, recién llegado a Primera División, jugaba el primer partido de su historia en la élite del fútbol español y lo hacía contra nada más y nada menos que el Barça, mismo equipo con el que los azules se verán las caras mañana en el Tartiere (21.30 horas), y con el que lleva veinticuatro años sin medirse. Asturias tenía por fin un representante en la máxima categoría y el estreno no pudo ser mejor: 7-3 para los azules, un marcador que todavía hoy sigue siendo el mejor debut de un recién ascendido en la historia de la Liga.