Casi 3.500 espectadores apretujados pese a que su aforo oficial no superaba los 2.200. Una niebla que casi ocultaba un techo en forma de cúpula… a causa del humo del tabaco. Y un acceso al vestuario, para los jugadores, técnicos y árbitros, por medio de un túnel al que se accedía… subiendo a la grada de uno de los fondos. Así fue el primer contacto del CB Canarias con un pabellón en la élite.

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