Ahora sí, parece que podemos dejar zanjado el ‘culebrón Areso‘ y cerrar la carpeta dando por hecho que será nuevo futbolista del Athletic Club. Ha pasado de todo: desde un primer acercamiento a San Mamés que parecía definitivo, la irrupción del Atlético de Madrid, el interés del Crystal Palace, la imagen del jugador teléfono en mano durante el entrenamiento… una cosa de locos. Salvo un último giro dramático de los acontecimientos, podemos empezar a hablar de Areso como nuevo “athleticzale”.
Según apuntan desde Pamplona, la operación se desbloqueó en la tarde del pasado lunes. El Athletic Club finalmente subió su oferta hasta llegar al valor de los 12 millones de euros de la cláusula de rescisión entre el importe fijo y un variable. Era lo que pedía Osasuna desde un principio, y se han mantenido firmes hasta que desde Bilbao han cedido en el tira y afloja. Braulio Vázquez, director deportivo de Osasuna, explicó la situación horas antes de formalizarse este acuerdo: “Es cierto que a Jesús, como bien sabéis, le hicimos tres ofertas de renovación, le pusimos en el escalón salarial más alto del equipo, dijo que no, con lo cuál es obvio que quería salir, con lo que ahora hay que aunar voluntades. Sabéis que nosotros nos remitimos al importe de la cláusula, que son 12 millones, pero Jesús tiene que elegir su destino”.
Todo apunta a que durante este martes Jesús Areso firmará su segundo contrato como futbolista del Athletic Club por las próximas seis temporadas, según información de ‘Diario de Noticias de Navarra’. Así, el de Cascante cierra una corta pero intensa etapa de cuatro temporadas en Osasuna (contando su cesión al Burgos) dejando un sabor de boca agridulce entre la afición rojilla.
Areo, in its first stage at Athletic / Twitter
SU TURBIO PASADO EN EL ATHLETIC
En caso de confirmarse de forma oficial su fichaje por el Athletic Club, se repetiría la misma historia: no será la primera vez que Areso se vista de rojiblanco. Nacido en Cascante, un municipio de 4.000 habitantes al sur de Navarra, el hoy lateral de 26 años llegó en 2012 a Osasuna en etapa infantil y como tantos otros jóvenes talentos formados en Pamplona, recaló en el Athletic Club tras el pago de la cláusula de 450.000 euros para incorporarle al equipo filial en 2017.
Esta operación provocó que el club rojillo rompiera relaciones con el club vasco por “abusar de su potencial económico”, fruto del constante goteo de perlas de Tajonar con rumbo a Bilbao. Su etapa en San Mamés no fue sencilla, y no llegó a debutar con el primer equipo por falta de sintonía con Gaizka Garitano: el jugador rechazó la propuesta de renovación del Athletic, argumentando que tenía mejores condiciones en Osasuna y que no se sentía valorado por el entrenador, quien personalmente le propuso quedarse pese a no haber contado con él anteriormente. En consecuencia, fue apartado del primer equipo y relegado definitivamente al filial durante toda la temporada 2020‑21. Entrenó con el Bilbao Athletic, pero no jugó ni un solo minuto en todo el año.
En mayo de 2021, tras no renovar y estar fuera del primer equipo, Areso regresó a Osasuna como agente libre, firmado hasta 2026 y con una cláusula de rescisión de 12 millones de euros (que a efectos prácticos por la cantidad total, ha acabado pagando de nuevo el Athletic). Ya en Pamplona, fue muy duro con el trato recibido en Bilbao: “Ellos me ofrecen renovar con una oferta económica muy alta, piensan que yo voy a aceptar porque me ofrecen mucho dinero en Bilbao, pero no todo es dinero. Para mí era especial volver a casa, estar con mis amigos y jugar en El Sadar. Sacrifiqué muchas cosas en un último año que fue muy duro y difícil porque me apartaron, pero al final he llegado al objetivo, que era jugar aquí”.

