Todo lo construido por el Real Madrid en el Mundial de Clubes pudo venirse abajo en el tiempo de descuento contra el Borussia Dortmund. Un gol de Beier, un penalti y expulsión de Huijsen; y una parada de Courtois abajo que evitó la prórroga. La realidad constante del equipo blanco, que cuenta con un guardián que ha sido protagonista en sus buenas y malas noches. A partir de ahí, construye el resto, pero en todos los cuentos con final feliz para el madridismo está Thibaut.

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