“Yo no recuerdo un solo libro, un solo cuadro, un solo disco; nada, de la Movida no ha quedado nada”, afirmaba en 1991 José María Álvarez del Manzano, que reducía ese movimiento cultural a “algo etéreo, una propaganda política” que “no ha dejado un solo poso”. Si por casualidad el exalcalde de Madrid siguiera dudando de la materialidad y riqueza de la Movida —que todo podría ser—, no tiene más que pasarse cualquier día de 16 a 21 por la sede madrileña de la Sociedad General de Autores y echar un vistazo a La Movida, juventud y libertad. 1977-1986, una exposición que, en palabras de su comisario, Sabino Méndez, es “humilde pero incluye grandes joyas”.

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