«El partido ante el Huesca marcó una pauta sobre cómo podemos competir y cómo queremos competir y a partir de ahora no vamos a aceptar nada que esté por debajo de ese rendimiento. Ahora ya hemos demostrado que somos capaces de transformar la competitividad en puntos y debemos seguir creciendo en nuestra idea y con la convicción de que no somos mejores que nadie, pero tampoco peores que nadie”. Las palabras de Rubén Sellés en la previa del encuentro ante el Eibar llamaron la atención por la contundencia mostrada por el entrenador del Real Zaragoza, cuyo discurso adquirió un elevado tono de firmeza, seguridad y confianza hasta el punto de situar a su equipo a la misma altura que cualquier otro de la categoría. Apenas unas horas después, el cuadro blanquillo impartía una encomiable lección de orgullo firmando una heroica remontada en Ipurua, donde nadie había ganado, a pesar de jugar durante 80 minutos con diez para confirmar que, efectivamente, el Zaragoza de Sellés es otro. Más alto y más guapo, pero, sobre todo, mucho más fuerte.

ttn-25