Iván Gil vuelve a enfundarse a camiseta de la UD Las Palmas por la puerta grande. Callando bocas, siendo eficaz y demostrando el talento que siempre ha tenido guardado y que no le dejaron mostrar ni Luis Carrión ni Diego Martínez, dos técnicos para los que el catalán fue invisible. Su pretemporada con el conjunto amarillo fue de admirar, motivo por el que se ganó la titularidad en el estreno del conjunto insular ante el Andorra. Ahí, Gil dio una masterclass de 83 minutos como mediocentro ofensivo antes de que tuviera que retirarse del terreno de juego por una lesión. Un esguince que paralizó su potencial durante dos partidos, antes de que regresara como estrella ante el Burgos.
En ese partido, Gil salió en la segunda mitad y jugó 19 minutos. Tiempo suficiente para que se probara tras su lesión y volviera a convencer a Luis García, el hombre que le ha dado la confianza que necesitaba para volver a creer. Frente a la Real Sociedad B regresó al once inicial e hizo las delicias en una UD que anheló al jugador durante su ausencia. Su partido se resumió en un 85% de pases completados, 47 toques al balón, un 57% de duelos ganados en el suelo y lo más importante: tuvo cuatro remates a puerta de los cuales dos de ellos finalizaron en gol.
Al mediocentro de la UD le bastaron 12 minutos de gloria —con el descanso entre medias— para sentenciar su regreso estelar. El primer gol llegó en el minuto 39, mientras que el segundo apareció a los pocos minutos de que el conjunto de García regresara de los vestuarios: en el 48. «Nos merecíamos los tres puntos con nuestra gente. Aquí en Segunda División nadie te regala nada», expresó después del partido.
Mención especial a su abuela Francisca
Entre la alegría por sus celebraciones destaca la dedicatoria a su abuela Francisca, que desde hace un año ve brillar a su nieto desde el cielo. «El primer gol se lo quiero dedicar a mi abuela Francisca que falleció el pasado año, y luego a mi pareja Judith, así como a mis padres Guillermo y Mercedes. Irá para todos ellos», indicó el catalán en una entrevista para este periódico antes del comienzo de la presente temporada.
Su aterrizaje en la UD Las Palmas no fue sencillo. Más que nada porque fue invisible tanto para Luis Carrión como para Diego Martínez. En la primera vuelta, con el equipo en la Primera División, no disputó ni un solo minuto en Liga, y en Copa del Rey ante el equipo de Regional del Ontiñena pudo defender el escudo en los últimos compases. Después se marchó cedido al Elche —jugó once partidos—, donde las lesiones le visitaron y le amargaron un año digno de olvidar.
Su último doblete
Ahora todo ha cambiado. Iván sonríe, disfruta con el balón en los pies y ha ilusionado a una afición que le tiene como héroe. Es el pichichi de la UD junto a Ale García —ambos tienen dos goles— y apunta maneras en un once que parece tener más consistencia cuando está él. Su último doblete se remonta al 11 de mayo del 2024 al Sporting de Gijón defendiendo la camiseta del Andorra, equipo para el que militaba en aquel entonces. En clave amarilla, el último jugador que firmó dos dianas en un partido oficial y dio la victoria a la UD Las Palmas fue Sandro Ramírez contra el Valladolid (2-1) el pasado 7 de diciembre de 2024.
A Iván Gil tan solo le han bastado tres partidos para protagonizar el relato de una venganza: la de un futbolista con potencial suficiente y que no supieron ver los anteriores técnicos de la UD. Portazo a una realidad que ahora disfruta Luis García, que entendió que al catalán simplemente le hacía falta tener minutos para volver a brillar. De proscrito a héroe en un equipo que ya le ha cogido el gusto a sus bailes con el balón.
