Hubo un momento al inicio del partido, durante el descanso y al término del mismo que el foco pasó de estar del césped al palco. Todo el mundo celebraba con el Málaga CF, pero mirando a una figura muy reconocible: rubio, 1.90 metros y con la felicidad de volver a casa. Dean Huijsen fue el otro protagonista del encuentro, que celebró los goles como un aficionado más y acabó en la fiesta del vestuario.
[–>[–>[–>Aprovechando el parón de selecciones y la fatiga muscular que le ha dado de baja con la selección española, el canterano de Martiricos y ahora jugador del Real Madrid, se pasó por La Rosaleda para ver a su equipo y a algunos de los que fueron sus compañeros en sus últimas etapas de La Academia. Reconocido malaguista en todas sus declaraciones, pudo vivir en primera persona la mejor noche de la temporada en la Costa del Sol.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Una vuelta muy especial
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Sergio Pellicer habló de él en rueda de prensa: “El vestuario tenía un jugador más con la camiseta del Málaga. Ha estado aquí, está en el primer nivel, siente el malaguismo…”. Y es que no es la primera vez que el central presume de colores. Ya confesó en una entrevista: “Soy del Málaga CF a muerte, espero volver algún día”. Habrá que ver si lo hace como jugador, pero no dudó en hacerlo como un aficionado más.
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De hecho, acabó participando de la fiesta del vestuario. Se fotografió con multitud de aficionados, firmó autógrafos y bajó para reunirse con algunos amigos. Allí, como uno más, después de haberse destensado toda una ciudad tras la brillante victoria contra el Deportivo de La Coruña. Podrá presumir Huijsen de su experiencia en La Rosaleda cuando regrese a la capital.
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