El pasado verano, Joel Parra tocó fondo. Lo hizo tras una primera temporada en el Barça cargada de dificultades y menor protagonismo del esperado, y tras el duro mazazo de no formar parte de la lista definitiva de la selección española para disputar los Juegos Olímpicos de París.
Una “hostia final” que sirvió para marcar un punto de inflexión en un jugador joven, de todavía 24 años, pero que debía llevar a cabo un cambio para confirmarse en la élite del baloncesto europeo. La pérdida de peso fue, sin ninguna duda, lo más llamativo. El alero catalán admitió haber bajado12 kilos el pasado verano, y son 15 los que ya no tiene en esta temporada respecto a la pasada.
Ha sido la mejora más importante que necesitaba, ya que Parra va sobrado de talento y sacrificio. Su juego le llevó a ser uno de los líderes y referentes del Joventut, club en el que se formó. Con poco más de 22 años, el ’44’ azulgrana se colgó la medalla de oro en el pasado Eurobasket, pero caerse de ‘La Familia’ en la última cita olímpica fue un duro golpe de realidad.
Joel Parra won the Eurobasket past with Spain / EFE
Más oportunidades que con Grimau
Ahora, y con Joan Peñarroya al frente del Barça, Parra cuenta con mayor protagonismo que en su primer año junto a Roger Grimau. El alero era una de las grandes apuestas en esa revolución nacional que se llevó a cabo en verano de 2024. La entidad azulgrana tuvo que rascarse el bolsillo y abonar un millón de euros a la Penya para pagar su cláusula. Y lo cierto es que es cada día más imprescindible en el Barça.
Parra es un jugador con muchos recursos en ataque: penetra bien a canasta, tiene amenaza exterior y corre rápido la pista. Carga bien el rebote, y en defensa es capaz de sostener tanto a aleros como a ‘4’ más altos y corpulentos que él. Su polivalencia le avala, y es ese jugador todoterreno capaz de aportar en ambos lados de la cancha.

Joel Parra and Justin Anderson, in the last Copa del Rey / ACB Photo – Aitor Arrizabalaga
Un gran arranque de curso frenado por una lesión
Parra arrancó el curso de manera fulgurante, anotando 32 puntos en los primeros dos duelos de Liga Endesa ante Covirán Granada y Hiopos Lleida. Pero en el Barris Nord, el alero sufrió un esguince de tobillo que frenó el arranque en seco, y le tuvo varias semanas alejado de las pistas. Ahora bien, en los últimos días, el jugador ha regresado a aquella dinámica, incluso la ha mejorado.
Tras volver a ser feliz con ‘La Familia’ en las últimas ventanas FIBA, Parra ha aceptado el reto que tienen los actuales integrantes de la plantilla azulgrana. Sin refuerzos, y con el apoyo de los canteranos, los jugadores del primer equipo deben dar un paso al frente ante tanta lesión, viendo como sus minutos y roles en la rotación aumentan.
Y la semana pasada constata que Parra es un fijo para Peñarroya, y un recurso prácticamente imprescindible. El técnico azulgrana exprimió al ’44’ con 24 minutos y 39 segundos en el clásico jugado el pasado jueves en el Movistar Arena en Madrid. Para hacerse una idea, es el primer partido en el que el alero superó los 20 minutos en lo que va de Euroliga. Y ‘Jowi’ respondió a la confianza firmando su mejor partido histórico en la competición: 20 puntos, siete rebotes y 23 créditos de valoración.

Joel Parra, in the last Euroleague classic / FCB
Grandes partidos ante Real Madrid y Breogán
La semana ‘fantástica’ siguió en la última jornada de Liga Endesa, en la que el Barça derrotó de manera contundente a Breogán por 102-79. Los focos iluminaron a un Dame Sarr que arrasó al conjunto gallego con 21 puntos y un magnífico ocho de 10 en tiros de campo en el que el italiano anotó tres triples. Jabari Parker volvió a ser un valor fiable en anotación, con 16 tantos, pero el jugador más utilizado por Peñarroya fue Parra.
El ’44’ superó la media hora de juego, anotando 15 puntos, capturando tres rebotes y repartiendo cuatro asistencias, su mejor marca en la ACB. En su primer curso de azulgrana, Parra promedió 6,4 puntos por partido en la competición doméstica. Esta temporada, por el momento, el catalán roza los nueve tantos por duelo, con un 41% de acierto en el triple y casi un 92 desde la línea de personal, con tan solo dos fallos tras 24 lanzamientos.
El gran cambio de Parra
“Pensaba que con los hábitos que tenía en Badalona podía competir en la Euroliga y estar en el Barça. Al terminar el año, vi que si quería seguir aquí y ser importante, tenía que hacer un cambio, sobre todo en el físico, que es donde más sufría. Quedarme fuera de la selección fue la hostia final, el punto de inflexión”, reconoció el jugador a la Agencia EFE.
Ahora, con nuevas rutinas, nuevos hábitos, y hasta con un chef, Parra sigue progresando y confirmándose como uno de los jugadores más interesantes en el panorama nacional tanto de presente como de futuro. Y el Barça se frota las manos al ver que uno de sus mayores ‘currantes’ pasa por uno de sus mejores momentos, y que su rendimiento solo puede ser un beneficio para el equipo.

