Flick arrancó el desafío más grande de su carrera el pasado mes de julio. Club nuevo, nueva cultura, un entorno totalmente distinto a lo que estaba acostumbrado. Una plantilla de la que apenas conocía a Lewandowski y Ter Stegen. Un ‘shock’ inicial para el que estaba preparado. Y había otra novedad importante, el hecho de que la media de edad fuera bajísima. Un número ingente de futbolistas jóvenes, de adolescentes inexpertos. Con mucho talento, eso sí.
A su llegada, el entrenador de Heidelberg, teniendo en cuenta todo este ‘ecosistema’, decidió establecer una serie de normas. Lógicamente, cuando aterrizó, con un sinfín de futbolistas del filial y del juvenil, tampoco podía exponer su código disciplinario y hacer que se siguiera al dedillo. Buena parte de ese grupo de futbolistas, al fin y al cabo, no iba a estar a sus órdenes durante la temporada.
CON EL GRUESO DEL GRUPO LLEGÓ EL CÓDIGO INTERNO
Pero una vez se fueron incorporando los ‘primeros espada’, veteranos, futbolistas que venían de jugar competición internacional, Hansi fue moldeando y dando forma a esa serie de reglas que acabarían siendo importantes durante el curso para mantener la armonía, el equilibrio y la disciplina en el grupo. Clave para mantener el orden.
Flick, during the match against Atlético / Siu Wu / EFE
Una de esas normas innegociables y de la que tento hemos hablado estos últimos meses, la puntualidad. “Antes del partido tenemos dos o tres reuniones y es muy importante que los jugadores estén. Y no es complicado llegar a la hora. Se trata de respeto a los compañeros. Koundé ha llegado tarde, es una norma clara de la casa. No puede pasar y ha pasado hoy”, dijo hace un par de semanas acerca de la suplencia del galo y el hecho de que no respetara esa regla básica del código interno.
PUNTUALIDAD SAGRADA
No era la primera ni la segunda vez que pasaba con el francés. Algo que también sucedió con Iñaki Peña en Arabia Saudí y que, a la postre, le ha terminado costando el puesto de portero titular al alicantino.
Es una máxima absolutamente primordial. No llegar a la hora es una falta de consideración para el resto del grupo. Algo intrínseco en él y que desde el comienzo se tomó como una forma de hacerse respetar. Y un elemento para calibrar la implicación del grupo y que no se traspasaran ciertos límites.
Sabe que hay gente joven y que se necesitan reglas
En ese sentido, Ronald Araujo cuenta en exclusiva con SPORT este apartado del código de Flick: “Hay un vídeo que me mandó mi mujer en el que se me ve corriendo para llegar al bus sin camiseta. A ver, cuando llega Flick él sabe que hay gente joven y que se necesitan reglas. Él viene de su filosofía, que conoce perfectamente. Hay reglas y una de ellas es esa, la puntualidad. Él cree en eso, que es respeto, responsabilidad. Si llegas tarde, te quedas fuera. Si no tienes la responsabilidad de llegar en hora…tienes que estar metido y cumplir las reglas, no son tan drásticas”.

Flick, during a game / Valentí Enrich
Otro de los aspectos del código que quiso introducir Flick, el de la vestimenta. Se acabó ese desfile de moda en el que se convirtió un poco la llegada de los futbolistas a los partidos en casa. El equipo queda en la Ciutat Esportiva, se desplaza al hotel en autobús y llega de forma conjunta al Estadi. Vestidos todos con la ropa oficial del club.

