Artem Rybak es uno de los jugadores menos desarrollados en el aspecto físico del Infantil A. Al lado de portentos como Paumi Mateos, Alfredo Rodríguez o Guiu Xuclà parece un alevín, pero cuando arrancan los partidos del Infantil A y el mediapunta ucraniano se pone en marcha pocos se fijan en su escasa altura. Su portentosa zurda brilla gracias a una técnica deliciosa para controlar, pasar, regatear y chutar. Artem es muy vertical y directo para buscar la portería rival cuando la situación lo permite, pero también sabe esconder el balón y pausar el juego cuando hay que hacerlo. La lectura del juego de manera inteligente es una de las virtudes de este exjugador de la academia del Shakhtar Donetsk.

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