El autobús del Málaga CF llegaba en torno a las 19:45 horas a los aledaños del UD Almería Stadium. Miles de aficionados blanquiazules esperaban entre cánticos su llegada. Tras el recibimiento al autobús rojiblanco el cordón policial, que separaba a ambas aficiones, quedó abierto. La mala organización policial permitió que gran parte de la hinchada indálica se trasladó a la zona en la que esperaban los seguidores visitantes.
[–>[–>[–>Tras una procesión del vehículo malaguista por la recta que le dirigía al interior del estadio, dos lunas laterales quedaron visiblemente destrozadas. La tensión obligó a la intervención policial contra aficionados que estaban produciendo diversos altercados.
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