Había quien afrontaba el tramo final de su cena de Nochebuena el año pasado cuando en su móvil saltaba una alerta: “Carlos Corberán, nuevo entrenador del Valencia CF”. El anuncio llegaba de la forma más inesperada posible por tiempo y forma. Por la hora en que llegaba y por la fórmula en que se ejecutaba: pagando la cláusula de un entrenador.
[–>[–>[–>Más allá de ello, la ‘bala’ de Corberán era la apuesta del club en busca de una salvación que en aquel momento se anotojaba milagrosa por el gran número de semanas en puestos de descenso y por las nefastas sensaciones que arrojaba el equipo. El de Cheste tuvo un impacto tan ‘brutal’ como inesperado y sacó a flote al Valencia, llevándolo incluso durante unas semanas por encima de la zona Meriton.
[–>[–>[–>Dio con la tecla táctica
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El entrenador aterrizó con una propuesta valiente y que fue matizando hasta hacer a su equipo un bloque competitivo y reconocible. El Valencia pasó de la nada futbolística a querer la pelota, presionar arriba e incluso arriesgar con en salida de balón. Y aunque en algún partido le jugó una mala pasada, le reconectó con el fútbol, dando confianza a unos jugadores que hicieron una segunda vuelta notable.
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El equipo, que creció en base a varias premisas tácticas con un triángulo de seguridad César Tárrega-Cristhian Mosquera-Enzo Barrenechea que creció con la pelota y dio equilibrio sin ella, también con una versión muy dinámica de André Almeida y Javi Guerra en el centro del campo, el papel de los carrileros o la explosión final de Diego López, entre otras cosas, siendo un equipo defensivamente sólido y que tenía las cosas claras en ataque.
[–>[–>[–>El éxito del ‘efecto Corberán’
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El ‘efecto Corberán’ fue total, los elogios que despertó a nivel interno y la fe de los jugadores en su propuesta. Este efecto, no obstante, se ha diluido en los últimos meses y ha devuelto al Valencia CF a la triste realidad de luchar por no descender a Segunda División, una meta demasiado reiterada en los últimos años.
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El Valencia vuelve a ser un equipo al que le cuesta mantener su identidad de juego y que tiene unas enormes dificultades para sacar los partidos adelante. Esta vez, no obstante, la figura del entrenador es mucho más sólida en los planes del club, que fía su éxito deportivo a la capacidad de Corberán para revertir la situación.
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[–>[–>[–>[–>‘Año II’ en busca de reencontrarse
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En este año que entra y con un mercado de fichajes de por medio para echarle una mano, Corberán afronta el ‘Año II’ con el objetivo de recuperar su propio efecto, con la intención de volver a dar con una tecla táctica que haga al equipo sentirse cómodo y crecer alrededor de una idea, además de llegar al vestuario con la misma fuerza que lo hizo la temporada pasada. De ello depende lo que sufra el valencianismo en la primera mitad de 2026.
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