Luis García tiene razón, pero solo en parte. No es habitual afrontar un partido con la incertidumbre previa de si se llegará a tiempo para jugar. Sin embargo, en esta ocasión el contexto fue muy distinto al que se ha querido dibujar. La víspera del encuentro, los futbolistas ya se encontraban en sus respectivos domicilios a las 23.00 horas, con tiempo suficiente para descansar adecuadamente.

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