Hubo un momento al inicio del partido, durante el descanso y al término del mismo que el foco pasó de estar del césped al palco. Todo el mundo celebraba con el Málaga CF, pero mirando a una figura muy reconocible: rubio, 1.90 metros y con la felicidad de volver a casa. Dean Huijsen fue el otro protagonista del encuentro, que celebró los goles como un aficionado más y acabó en la fiesta del vestuario.

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