Sucedió en un abrir y cerrar de ojos. La vida tiene estas cosas: un día estás en lo más alto, por encima de las nubes, y al otro caes en el infierno. Algo así experimentó Ducati el pasado fin de semana. Marc Márquez conquistó su noveno título mundial durante el GP de Japón, de la mano de los de Borgo Panigale. Celebraron a lo grande. Vaya si lo hicieron. Fue una de las celebraciones más emotivas de los últimos tiempos, especialmente tras la dura travesía del de Cervera para volver a coronarse campeón 2184 días después. Pero todo se torció en Indonesia.

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