‘El invierno no ha pasado hasta que abril no haya acabado’, reza el refranero popular sobre los cambios temporales bruscos que suele haber en este mes del año. Para el Girona, abril tiene que ser un mes radicalmente opuesto a lo que la climatología se refiere. El equipo de Míchel debe aprovechar el calendario para coger impulso de cara al último tramo de temporada.

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