El verano es el momento de comprar la camiseta de tu club. Los nuevos lanzamientos se anuncian antes de los inicios de temporada, y los ‘fans’ se vuelven locos con las nuevas camisetas. El ‘blokecore’ (tendencia de moda urbana que combina la estética de los aficionados al fútbol con elementos de ‘streetwear’ y ropa deportiva) ha hecho que ahora sea la ‘moda’ vestir una zamarra de fútbol fuera del contexto del terreno de juego pero, ¿solo se pueden llevar camisetas de tu equipo favorito? El creciente amor por el balompié, por la moda ‘vintage’, los amigos invisibles y el coleccionismo han provocado un ‘boom’ en otro negocio que hace algunos años ni existía: los regalos de cajas de camisetas de fútbol sorpresa o ‘mystery boxes’.
Se trata de un paquete (o una caja) a precio cerrado, con una camiseta de fútbol de algún equipo del mundo, totalmente aleatorio (a excepción de unos pocos clubes ‘descartados’). Normalmente, las empresas que se dedican a ello tienen varios niveles de ‘calidad’ en función al presupuesto del cliente y a la relevancia del equipo, y las redes sociales han hecho que el abrir este tipo de cajas sea ya una experiencia y tipo de contenido ’emocionante’ de ver.
Sobre ello hablamos con Héctor Espresati, CEO de la empresa ‘Camisetas Fútbol Sorpresa’, y los motivos que han llevado su empresa a notar un crecimiento ejemplar en los últimos dos años, consiguiendo más de 2 millones de seguidores en redes, “lo que nos hace ver que hay un verdadero interés por parte de los aficionados por las camisetas de fútbol y las cajas sorpresa, que es nuestra especialidad”.
Héctor Espresati, CEO of the company Football Surprise T -shirts / Jordi Delgado
“La idea de la empresa vino de mi compañero Eric, porque era algo que ya se hacía en el extranjero. Las cajas misteriosas se hacían con muchos otros productos, y creímos que podría hacerse también con camisetas de fútbol”, comenta Espresati, inspirado por cajas sorpresa de productos cosméticos, de moda o viajes, que tuvieron su principal crecimiento durante la pandemia. “El negocio consiste en traerle emoción al coleccionismo de camisetas de fútbol que está en auge, a través de la sorpresa. Ahora las camisetas de fútbol son más que prendas de vestir, son coleccionables. Damos emoción y diversión a ese producto“.
La clave es la originalidad del obsequio, los diferentes accesorios futbolísticos que acompañan la ‘caja’ y la “magia” de recibir un regalo sorpresa que va a gustar a un aficionado al deporte rey, además de no “entrar en guerra con los clubes ni con las marcas. La gente que quiere un equipo en concreto va a la tienda oficial”.
“Vemos que hay personas que hace regalos que son formidables. Escuchamos que los precios de las camisetas de fútbol son bastante altos. Y sentimos que no podemos lograr hacer un regalo que esté a la altura sin dedicarle mucho tiempo. Lo abordamos todo en seis clicks”, añade, para después contarnos que “lo la caja retro es una locura. Cada vez que recibimos stock se agota. A la gente le gusta recibir un producto vintage porque le produce nostalgia. Vuelan”.
De hecho, el lema de la empresa es “el mejor regalo para un futbolero”, y sus momentos de más crecimiento ha sido gracias a vídeos de terceros de sus productos, además de éxitos deportivos de equipos españoles.
“La publicidad que hacemos es a nivel de vídeos orgánicos. Creemos que hacer vídeos que sean entretenidos, que humanicen la empresa y que la gente pueda ver camisetas de fútbol diferentes, es el método correcto para poder llegar al mayor público posible. Con eso, hemos conseguido que el 20% de nuestra clientela sea de México o Estados Unidos, de habla hispana. Al final es entretener a la gente para que piensen en nosotros a la hora de hacer un regalo, algo original“, dice, sentado en su despacho en Tarragona.
Gracias a este método, CFS ha conseguido varias colaboraciones con equipos como la UD Las Palmas o la UD Ibiza, además de los influencers XBuyer, con vídeos que han superado los 10 millones de impresiones: “Queremos ayudar a equipos los menos conocidos a tener una mayor difusión en redes sociales. Vamos a buscar camisetas que sean increíbles. No vamos a seleccionar una camiseta que sea fea a nuestro gusto, o si el material no está a la altura. Queremos ofrecer un producto que cuando la gente se lo ponga se sienta orgullosa”.
Y es que una de las recetas que han hecho repetir a varios de sus clientes es conseguir camisetas que no tiene “ninguna tienda, como por ejemplo la del Coquimbo Unido, de Chile. Recibes esta camiseta, el diseño es original, es bonito y te parece una locura. Y ahí empiezas a simpatizar con el club. Y eso al club le sirve para poder ganar seguidores. O para alguien en México, ¿dónde compras una camiseta de Las Palmas?“
En 2024, CFS logró vender más de 34.000 camisetas, y en 2025 el ritmo es aún superior. La empresa, debido a su crecimiento, amplía el negocio con colecciones propias de cromos, mapas de equipos de fútbol, bufandas y ahora también una marca deportiva para camisetas: “No queremos abarcar mucho, centrarnos en lo que funciona. Pero si un club nos dice que quieren que hagamos nosotros sus camisetas personalizadas, no vamos a decir que no. Y nos salió la opción de hacer la de la UE Santa Coloma, de Andorra. Le hicimos una propuesta de diseño y le pusimos nuestro sponsor técnico. La sacamos y van a estar en nuestras cajas sorpresa. Ya han jugado y el feedback que hemos recibido es que estaban supercontentos”.
Con la misma expectación que genera abrir un sobre de cromos, ahora existe la posibilidad de obtener la próxima pieza valiosa de una colección de camisetas de fútbol. La fidelización con el cliente conociendo sus gustos, la facilidad para el regalo, la ilusión de recibir una prenda de valor y el elemento de la sorpresa y la emoción de lo desconocido han provocado que cada vez más, empresas como CFS encuentren un hueco en un mercado que ya forma parte de la moda ‘streetwear’.

