La UD es eterna –la frase es del presidente Miguel Ángel Ramírez– y se rige por el catenaccio de Covadonga. Esencia resultadista. El tiquitaca está muerto. Venerar la portería a cero evoca al ascenso de Kresic en la 99-00 (41 goles encajados en 42 jornadas con un coeficiente 0,97) o el de Pimienta en la 22-23 (29 goles recibidos con un coeficiente de 0,69). El cuadro grancanario es quinto (15 unidades, a uno del ascenso directo) con el mayor grado de posesión de Segunda (57,7%) y el mejor guarismo defensivo (cinco dianas en 810 minutos). La formación del estratega ovetense Luis García Fernández, fiel devoto de la Virgen de Covadonga, es el tercero menos realizador (ocho tantos). Cada gol vale 1,83 puntos. Van cuatro porterías a cero y el domingo llega un dolor de muelas como la SD Eibar al Gran Canaria (20.00, LaLiga Hypermotion).

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