El Maresme es una comarca barcelonesa que no suele llamar la atención entre los turistas, aunque es un destino ideal si lo que se busca es mar y tranquilidad.
La comarca tiene kilómetros y kilómetros de playas, algunas de ellas sin nada que envidiar a las del resto del país, pero en general suelen pasar desapercibidas frente a las más famosas de la Costa Brava y la Costa Daurada.
Es más, según ‘National Geographic’, en el Maresme se encuentra una de las mejores playas de Catalunya: se trata de la playa de Ocata, en el municipio del Masnou.
Curiosidades de la comarca
Por su proximidad a la ciudad de Barcelona podría pasar por una de las playas de la capital catalana, pero no es el caso. Para disfrutar de este sorprendente arenal basta subirse al tren e invertir media hora de trayecto.
Y es que el Maresme está repleto de curiosidades: por ejemplo, en la comarca hay municipios que ya no existen y que tienen una breve historia. Además, algunos han experimentado cambios en los topónimos y otros han sido integrados en territorios colindantes.
Antiguos municipios
Es el caso de los antiguos municipios de Olzinelles, Montnegre y Horstsavinyà. Los dos primeros desaparecieron de cara al censo de 1930, al incorporarse a Sant Celoni. Hacia mediados del siglo XIX Olzinelles, por entonces con ayuntamiento propio, tenía contabilizada una población de 99 habitantes.
Hortsavinyà también desapareció del censo ese mismo año, pero a diferencia de los otros dos, se incorporó a Tordera (Maresme, Barcelona).
Algo que muchos no saben es que, hasta 1933, el municipio de Montgat formaba parte de Tiana. Se separó, tras un decreto de la Generalitat de Catalunya del 6 de julio de ese mismo año, en el que se aprobó la separación del distrito y la constitución de un ayuntamiento independiente.
A partir de los años 60 la población creció considerablemente a raíz de la expansión económica y los movimientos migratorios asociados, lo que comportó las urbanizaciones de bloques de pisos en Montgat, algunos bastante altos.
Ataques de piratas
En el Maresme también hay múltiples municipios que han cambiado de nombre. Por ejemplo, Sant Vicenç de Llavaneres es hoy Sant Vicenç de Montalt y Cabrera de Mataró, Cabrera de Mar. Tampoco existe ya Sant Cristòfol de Premià, hoy Premià de Mar, ni Calella de la Selva, la actual Calella.
Es importante destacar los municipios que acaban con la forma ‘de Dalt’, ‘de Munt’ y ‘de Mar’, y que antes no lo hacían.
Esto es debido a que el peligro de ataques piratas hizo que las poblaciones antiguas crearan núcleos de población apartados de la costa, ahora denominadas de Dalt (Arriba), de Munt (Montaña) o de Mar.
La próxima vez que vuelvas al Maresme, lo harás con nuevos ojos y conocimientos sobre esta fascinante comarca. Y es que el Maresme esconde decenas de rincones con encanto y parajes paradisiacos que merecen ser descubiertos.
