Lejos queda una época en los que el Villarreal CF se alimentaba de jóvenes jugadores del Valencia CF o veteranos que se habían quedado sin espacio a ojos de Mestalla. Aquellos tiempos de las cesiones de promesas como Andreu Palop, Miguel Angulo o David Albelda son solo un recuerdo del pasado. El tráfico con el paso de los años fue decreciendo y se frenó con la operación que todavía escuece en tierras blanquinegras, el 2×1 que se llevó el Villarreal con la pareja de mediocentros campeones de la Copa 2019: Dani Parejo y Francis Coquelin. En 2020 el expresidente Anil Murthy se los quitó de encima, como todo lo que le olía al éxito de Marcelino, y el Submarino los acogió con gusto. Todavía hoy, el ’10’ de Coslada sigue dando lecciones en la medular de La Cerámica.
[–>[–>[–>Este sábado, de hecho, Parejo será el único ex del Valencia en el bando amarillo. Por el contrario, el Valencia reúne a tres futbolistas con pasado ‘groguet’ capitaneados por Arnaut Danjuma. Al neerlandés le acompañan Dani Raba y Javi Guerra. Sobre el joven centrocampista del Gilet el Villarreal mantiene un 30 % de una futura venta como contrapartida al ‘robo’ que cometió con celeridad la Academia VCF, entre la indefinición villarrealense, cuando estaba en edad cadete.
[–>[–>[–>Cambio de contrapesos, símbolo del ‘sorpasso’
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Lo de Guerra es caso aparte, pero la presencia en el Valencia de dos jugadores sin sitio hoy en la plantillas amarillas en su día es un síntoma más del adelantamiento que el club presidido por Fernando Roig le ha hecho al que preside el hijo de Peter Lim, Kiat. Danjuma, jugador con la calidad suficiente para competir en la Champions, aunque inconsistente en su etapa como jugador del Villarreal, simboliza el espíritu de ‘vendetta’ individual y colectivo que existe en el vestuario de Paterna. Marcelino es consciente de que Danjuma y su actual estado emocional, con Mestalla de aliado, se convierte en el arma más peligrosa con diferencia del Valencia.
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El delantero neerlandés, autor de 16 goles en su primer curso en el Villarreal, tiene ganas de demostrar que puede ser mucho más constante de lo que vieron en la Plana Baixa. Su rendimiento decayó considerablemente en la segunda temporada, lo que le obligó a emigrar tres veces cedido: Tottenham, Everton y Girona. Este verano cambió gratis de equipo para defender la camiseta del club de la ciudad en la que llevaba tiempo viviendo, València. Entre los objetivos del holandés de origen nigeriano sobresalen devolver al Valencia a la élite y, con ello, volver a la selección ‘oranje’.
[–>[–>[–>Raba, otra muestra de calidad evidente y regularidad discutida
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A menor escala, Dani Raba es un caso que replica el de Danjuma. Con una pierna zurda prodigiosa, el cántabro no pudo asentarse en un Villarreal que requería de él más mordiente y rendimiento continuo. Una situación que, como a su hoy compañero, le forzó a buscarse el pan futbolístico en un laberinto de cesiones: Huesca, Granada y Leganés. En la actualidad, ambos forman parte de ese abanico de nuevas alternativas con el que Ron Gourlay y Carlos Corberán confían darle al Valencia un plus en ataque. Un cambio que, por el momento, no llega mientras el entrenador lo busca sin descanso.
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Preguntado por si el choque puede disponer de un aliciente extra para los tres exjugadores del Villarreal, Corberán respondió lo siguiente en la sala de prensa: “La motivación máxima que puede tener un jugador del Valencia es jugar con su afición. No puede haber mayor motivación que representar a los 40 000 que van a estar como siempre con nosotros“. Tiró de colectivo… y tiró de Mestalla.
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[–>Danjuma, un resquicio de ilusión en Mestalla
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En lo individual, sin embargo, Danjuma sí está funcionando. Es el fichaje que más ilusiona al valencianismo en los más de 600 minutos que ha jugado hasta la fecha en este arranque de Liga. Si golazo de media tijera al Oviedo se quedó finalmente sin recompensa en día aciago ante el Oviedo en el que falló una pena máxima. No obstante, los otros dos tantos, al Getafe y al Espanyol, fueron esenciales en cuatro de los nueve puntos del equipo. Tampoco valió su asistencia Diego López en Girona.
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Al Valencia llegó a coste cero. Pese a los 23 millones que pagó por él en 2021 el Villarreal, la realidad es que este verano le molestaba en una plantilla repleta de talento y a la que ha dotado de múltiples alternativas en ataque. Entre las que destaca su fichaje estrella: el georgiano Mikautadze. Eso sí, si cumple una serie de objetivos deportivos, los de Mestalla deberán pagar unos bonus marcados. Firmó por tres años, pero si el Valencia lo vende, el 50 % será para el club de Vila-real. Todos ganaron. Hoy quiere hacerlo el jugador con goles y buen juego a su exequipo. ¿Picará la Cobra a los ‘groguets’?
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