La expedición francesa Nodssum que inspeccionó la Fosa Atlántica para comprobar el estado de los miles de barriles arrojados al fondo del mar con desechos nucleares ha terminado su misión y y la conclusión preliminar, a falta de más análisis de laboratorio sobre las muestras tomadas, es que no se ha detectado radiactividad en la zona, ubicada a unas 540 millas al noroeste de Fisterra. La radiación existente se considera dentro de los valores normales. Y eso que se hallaron barriles machacados y algunos con fugas de algo que parece ser alquitrán o betún.

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