Un histórico como el Olympique de Lyon vive uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Les Gones no solo se juegan su futuro deportivo en el césped, sino también en los despachos. La Dirección Nacional del Control de Gestión (DNCG) ha dictado una medida cautelar que impide al club incorporar jugadores este verano, mientras no regularice una situación económica alarmante: un saldo negativo de 505 millones de euros y la obligación de recaudar al menos 100 millones para evitar un descenso administrativo a la Ligue 2.

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