En la víspera de los playoff de la Liga Endesa, y ante la plaga de problemas físicos del CB Canarias, Txus Vidorreta apeló al rock and roll para tratar de acabar el curso de la mejor manera posible. Paralelismo sobre su intención de aumentar su clásico pausado ritmo de juego. Más decibelios sobre la pista aprovechando la ausencia de los lesionados, y las cualidades de los últimos en llegar.
[–>[–>[–>Cambio de registro que ha sido aprovechado por el club como nuevo leitmotiv para vender de la mejor manera posible la presencia del plantel canarista en sus segundas semifinales ligueras seguidas. Una inesperada pero a la vez impactante campaña de marketing en la que la presencia de Patty Mills, el más bailongo con diferencia del vestuario, ha tenido mucho que ver.
[–>[–>[–>Estrategia promocional que, eso sí, lejos de encontrarse cargada de improvisación cuenta con una base más que sólida. Aquella que el equipo de producción de partido organiza cada vez que hay encuentro en el Santiago Martín. Es, con el propósito de generar la mejor atmósfera posible -tanto en la pista como en las gradas-, la banda sonora que siempre suena antes y durante los choques del CB Canarias ante los suyos.
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Dos universos musicales diferentes
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Más allá del día a día -en el vestuario, los desplazamientos o incluso en las sesiones preparatorias individualizadas- el primer universo musical de los días de partido arranca con el pabellón aún vacío, y casi dos horas antes del inicio del duelo. Momentos en los que se busca generar un “ambiente agradable” para el jugador, básicamente porque varias de las melodías que suenan han sido “peticiones realizadas previamente” por los propios baloncestistas, según señala Alicia Armas, integrante del departamento de marketing del club, y junto a Elisa Llombet, las principales cabezas pensantes de esta infraestructura invisible para la mayoría. Aunque la lista puede cambiar antes de cada partido, para ir teniendo una idea, a los nuevos ya se les pregunta desde principios de temporada por sus gustos musicales.
[–>[–>[–>Pero lejos de tratarse de una tarea sencilla, alcanzar una combinación idónea resulta “muy complicado”, tanto porque “cada jugador es un mundo” como por la organización de quién lanza al aire esa música, toda vez que el club posee hasta “tres DJ diferentes y en rotación”.
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A 60 minutos de lanzar el balón al aire y coincidiendo con la apertura de puertas en el Santiago Martín, el registro cambia, buscando temas “más familiares y actuales”. Siempre apoyados en “una base estándar a lo largo de los últimos años”, a lo que se añaden “algunos de los éxitos del momento”, que son de los más demandados por los jugadores. También se atiende aquí temas que sean predilectos para las diferentes peñas -incluso con la proyección en el videomarcador de la letra- para que se sumen a cantarlos la mayor cantidad de afición posible.
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[–>Patty Mills, complicación e inspiración
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La complejidad aumenta, más si cabe, por ese afán en el club aurinegro de no conformarse con lanzar buenas melodías a lo largo de dos horas, sino “intentar sorprender” a los jugadores. Una vuelta de tuerca todavía mayor tras la llegada de Patty Mills, para el que la música tiene una vital relevancia en su adecuación a los partidos.
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“Hay que estar un poco atentos y fijarnos, por ejemplo, en sus redes sociales”, reconoce Armas, poniendo como caso el tema que sonó minutos antes de empezar la segunda parte en el reciente duelo contra el Real Madrid, una imagen que acabó viralizándose con el australiano bailando sin freno. “Tanto esa como otra que hicimos sonar antes de empezar el partido, fueron una sorpresa para él”, comenta la misma fuente. La primera fue The children came back (Briggs), que “habla de la situación de los niños robados en Australia, algo que han experimentado en su familia de manera directa; y su reacción fue muy bonita”. La otra, City Life, de Blad P2a, Khazin, y que “también le emocionó bastante”.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Esa actual ola musical no ha dejado de crecer, hasta el punto de que el propio Mills está logrando generar en el resto de compañeros un nuevo ritual: cargar a todos lados con un altavoz portátil para animar el cotarro en el corro que se forma por fuera del vestuario justo antes de salir por última vez a la cancha.
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Un altavoz portátil para los partidos de fuera
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Lo que ya se ha convertido en costumbre vivió sus últimos episodios esta misma semana. Mills olvidó en la Isla su amplificador musical y no dudó en comprar otro en tierras peninsulares. Manía o superstición, pero también adquisición obligada para una sorpresa: estrenar ¡Vamos Canarias!, tema compuesto, ex profeso, por dos amigos de Patty (Simone Salvi y Grant Kellogg) para este tramo final del curso. “Donde quiera que esté siempre hay música”, cuentan del australiano. Ya en la previa del primer partido en el Palau su banda sonora fue el Superestrella de Aitana.
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Si bien con Mills se ha elevado el listón de la dificultad en lo que a la producción musical de los partidos se refiere, los gustos personales de la mayoría son algo más reconocibles. Fran Guerra tiene en Carol G a una de sus cantantes predilectas, mientras que Estopa está muy bien considerado por Jaime Fernández y por Joan Sastre. Son, entre otros, la continuación de jugadores que recientemente vistieron la camiseta aurinegra como Álex López o Sasu Salin, y para los que también la música era parte inseparable de su prepartido.
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Los temas más clásicos
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Particularizando un poco más, el Eye of the Tiger (Survivor) es casi fetiche para Marcelinho Huertas antes de los partidos de mayor trascendencia, mientras que el My Way (Calvin Harris) siempre suena cuando Txus Vidorreta entra a la cancha minutos antes de que arranque el partido; al igual que otro clásico, Georgian Disco (Nikos Band), que es la preferida de Gio Shermadini.
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Más allá de agradar los gustos de los jugadores y público, el CB Canarias cuenta igualmente con unos fijos, así como canciones temáticas para diferentes momentos concretos o épocas del año como Navidad (Marcha Radetzky) y Carnaval. Desde el Black and yellow (Wiz Khalifa), pasando por The Final Countdown (Europe), el Another One Bites the Dust (Queen), o el Sweet Caroline (Niel Diamond), esta última para celebrar las victorias. También tienen banda sonora específica los tiempos muertos, al igual que los Instant Replay.
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Aún así, dentro de esta particular playlist que va cambiando con el tiempo también ha habido algún tema que acabado vetado. “Con una canción en concreto no nos habíamos dado cuenta de que una estrofa, al traducirla, no era todos los públicos. Aaron [Doornekamp] warned us and we removed it immediately,” says Armas.
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Y ahora, rock and roll para todos los públicos
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Ahora, ese guante rockandrollero lanzado por Txus Vidorreta ha sido acogido de buen grado por los jugadores y por un club que ha visto la posibilidad de hacer crecer su repertorio musical, sobre todo “porque se trata de un estilo muy vinculado siempre al deporte”. Así, Badlands (Bruce Springsteen) es el tema que viene sonando cuando el técnico hace acto de aparición en la pista durante estos playoff; un clásico mezclado con canciones de bandas como AC-DC (Back in Black), Linkin Park (Heavy is the Crown), Guns N’Roses (Welcome to the Jungle)… En todo momento “buscando un rock que abarque múltiples etapas”.
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Detalles, a modo de marketing interno, que hacen que lo bien que viene sonando todos estos años el CB Canarias dentro de la pista sea solo una continuación de esa banda sonora de primer nivel que arranca dos horas antes de cada partido. Ahora solo queda que esa particular gramola suene, al menos, dos veces más esta temporada.
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