Ver al Manchester City esta temporada está siendo doloroso para los que se consideran admiradores de Pep Guardiola. Lo más grave de la eliminación en Champions contra el Real Madrid fue que el cuadro inglés no compitió. Nunca hubo sensación de poder meter mano en los 180 minutos de la eliminatoria. El partido que acogió el Etihad contra un Liverpool (0-2) que puede empezar a pensar en cómo celebrará la Premier League fue un ‘déj vu’ de ese sentimiento. Salah y Szoboszlai volvieron a condenar a un equipo que comete demasiados errores y que estuvo lejos de pelear por los tres puntos.

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