Dicen los entrenadores que se enfrentan al CD Tenerife cada semana que lo más sorprendente del representativo no son los futbolistas que juegan, sino el nivel de los que se quedan en el banquillo o incluso fuera de las convocatorias. En este último e indeseado rincón ha caído en las últimas semanas Josep Calavera Espinach, centrocampista llamado a un rol mucho más relevante cuando el club acometió su fichaje; y que ha visto incrustarse por delante de su nombre el de Ulloa (venido del filial) o Fabricio (discutido en verano) incluso en un contexto donde falta Javi Pérez (lesionado).

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