Le costó arrancar al Real Betis. Se llevó algún que otro reproche de la fiel afición del Benito Villamarín en partidos donde exigían más de los suyos. La confección de la plantilla no era la idónea y la baja de larga duración de Isco Alarcón lastraba al equipo de Manuel Pellegrini. Tampoco ayudaron las eternas molestias de Gio Lo Celso, quien había tirado del carro verdiblanco en el primer tramo de la temporada.

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