Está de visita estos días por Zaragoza. ¿Qué le ha traído por aquí?
Ha sido por iniciativa propia, me apetecía volver a la ciudad y pregunté a Gabi por móvil si podía venir a ver algún entrenamiento y a observar su forma de trabajo y me dijo que encantado, que así nos podíamos ver y por eso he venido, también para ver el partido ante el Andorra, ya que ahora no tengo nada que hacer al no tener un equipo para entrenar. Estaba en Barcelona y por eso he pasado unos días por aquí. Desde que me fui siempre sentí algo especial con esta ciudad y me encanta venir.
¿Cómo ha encontrado el Zaragoza con respecto al que dejó en 2011? Entonces estaba en Primera y ahora ya lleva muchos años en Segunda.
La primera y gran diferencia es el escenario, la categoría en la que están y en la que no merecen estar. Antes al jugar en Primera tenía muchos jugadores conocidos y ahora es otra Liga, siento mucho que esté el equipo ahí y no es fácil regresar porque solo suben dos directos. Siempre he sentido un cariño muy especial por el Zaragoza y espero que esta temporada salgan las cosas bien y pueda volver a su sitio.
Doce temporadas seguidas en Segunda, esta es la decimotercera…
Duele ver al Zaragoza en Segunda, claro, pero ahora tiene nuevos dueños, una propiedad que tiene claro los planes para ver pronto al equipo en Primera. Esta ciudad lo tiene todo para hacer buen fútbol, no le falta nada. Es doloroso por eso, porque hay afición, mucha gente, estructura de club, historia, prensa… La camiseta del Zaragoza tiene un peso muy especial cuando la vistes y para llevarla y jugar al mejor nivel hace falta que el futbolista tenga mucha personalidad.
“Esta ciudad lo tiene todo para hacer buen fútbol, no le falta nada. Es doloroso por eso, porque hay afición, ciudad, estructura de club, historia, prensa… La camiseta del Zaragoza tiene un peso muy especial cuando la vistes y para llevarla y jugar al mejor nivel hace falta que el futbolista tenga mucha personalidad”
¿Qué le ha dicho Gabi?
Hemos hablado de nuestras temporadas en el Zaragoza juntos, yo le he preguntado cómo organiza el trabajo y su método, aunque no conozco mucho la plantilla que tiene, pero estos días lo estoy viendo. Le he escuchado mucho, ha hecho grandes cosas de jugador y de entrenador, tiene mucha experiencia. Está como siempre, muy animado y trabajador, quiere hacer las cosas lo mejor posible y creo que es un buen entrenador, con mucha personalidad para estar en el banquillo. Ya la tenía de jugador. Espero y deseo que las cosas le salgan bien, estoy seguro de que la afición le va a ayudar, este club tiene mucha historia, con Copas de por medio, este año no va a estar La Romareda, pero sí el nuevo campo y seguro que va todo bien.
¿Y qué ha visto en estos entrenamientos?
Veo un buen equipo, con nivel, por mucho que se perdiera el partido en San Sebastián, aunque sé que lo hizo jugando mejor y teniendo mucha posesión de pelota y llegando a la portería. La competición acaba de empezar y por supuesto tiene margen de mejora, pero estoy convencido de que el Zaragoza va a luchar hasta el final por el ascenso.
Gabi y usted Fueron compañeros un año y medio, desde enero de 2010 hasta junio de 2011, ¿ya veía en él a un entrenador en ciernes?
Esa pregunta me la ha hecho también él. Sí le veía cualidades de ser técnico cuando era jugador. Hablaba todo el rato, tenía personalidad y carácter, yo pensaba que podía ser entrenador, pero él no lo pensaba de mí y al final lo hemos sido los dos.
Solo estuvo temporada y media, 40 encuentros oficiales, pero se le recuerda con mucho cariño. ¿Lo ha percibido estos días?
Sí, claro que sí. Caminando por la calle la gente me ha parado y me ha preguntado si era yo y se alegran mucho al reconocerme. Me siento muy agradecido por eso, desde que vine al Zaragoza lo hice con la única idea de dar todo en el campo y eso la gente lo agradece. Puedes ser mejor o peor futbolista pero el cariño los aficionados te lo demuestran siempre que lo das todo por la camiseta hasta el final. Y eso creo que reconoce el hincha en mí.
“Era un futbolista duro, pero era otra época también y con muchas menos cámaras y sin el VAR. Se podían dar más patadas que ahora, más entradas duras, ya que en la actualidad está todo más vigilado. Yo creo que ahora no podría jugar igual, dejaría al equipo muchos partidos con 10 como no tuviera cuidado”
Ha pasado a la leyenda zaragocista como prototipo de central duro y contundente. ¿Le gusta? ¿Siente que fue un defensa así?
Sí, era un futbolista duro, pero era otra época también y con muchas menos cámaras y sin el VAR. Otro fútbol y otra forma de jugar, se podían dar más patadas que ahora, más entradas duras, ya que en la actualidad está todo más vigilado. Yo creo que ahora no podría jugar igual, dejaría al equipo muchos partidos con 10 como no tuviera cuidado.
En su carrera futbolística el Zaragoza fue su único club fuera de Italia. ¿Eso lo hace especial?
Sí, por supuesto. Para mí es un recuerdo maravilloso el de esa época, porque también me fueron bien las cosas cuando llegué cedido del Nápoles y el equipo estaba en descenso y logramos la permanencia en la segunda vuelta. Cuando logras un objetivo siempre lo recuerdas de forma especial. Mis dos equipos son Nápoles y Zaragoza, donde mejor me encontré con la gente y con el fútbol, pero eso me gusta recordar esta etapa.
“Intentaré hacer lo mejor posible como entrenador y llegar lo más alto que pueda. Ya veremos a ver qué pasa, si el futuro es bueno o malo. De jugador podían ir las cosas bien o mal pero daba patadas, de entrenador se queda solo en bueno o malo”
Se retira en 2018 y ha sido entrenador en varios equipos. ¿Qué carrera espera hacer?
Quiero asentarme y seguir progresando en un trabajo que me apasiona porque el fútbol es muy importante en mi vida, me gusta en todas sus facetas, sentir el olor de césped, ver partidos, trabajar con los jugadores…. Intentaré hacer lo mejor posible y llegar lo más alto que pueda. Ya veremos a ver qué pasa, si el futuro es bueno o malo. De jugador podían ir las cosas bien o mal pero daba patadas, de entrenador se queda solo en lo bueno o en lo malo (sonríe).
Siendo un futbolista contundente y central, ¿sus equipos de entrenador cómo son en el estilo?
El estilo que me gusta es ganar, es lo único que vale. Mi experiencia al haber estado en España y en Italia ha cogido las dos mentalidades, me gusta jugar bien, apostar por el balón y no ser defensivo, equipos que propongan, tener el balón, pero que también sea un bloque sólido. No siempre es posible jugar siendo dominador, pero ese es el objetivo.
“Mis dos equipos son Nápoles y Zaragoza, donde mejor me encontré con la gente y con el fútbol, pero eso me gusta recordar esta etapa. Claro que me encantaría dirigirlo algún día”
¿Se ve algún día entrenando al Zaragoza?
Ahora mismo no es que me lo plantee, quizá en un futuro lejano llegue. Claro que me encantaría dirigirlo algún día, por supuesto, por mi pasión por el fútbol.
¿Qué mensaje le da al zaragocismo?
La grada ya sabe qué hacer, apoyando al equipo en las buenas y en las malas. Tiene que ser paciente porque subir no es nada fácil, pero está acostumbrada a ayudar al Zaragoza. Cuando yo llegué ya había problemas con las deudas y el concurso y siempre estuvieron ahí, son aficionados muy inteligentes y sabe que no se va a construir de la nada, que hay que hacer una base sólida. Ojalá se consiga en los próximos años.
