Barça offered a whole soccer and courage recital in the Metropolitan / Valentí Enrich / SPO
Ya no es solo ganar, sino cómo se gana. El Barça de Flick es una máquina de jugar al ataque y marcar goles que ha alcanzado su máxima potencia en el momento perfecto, cuando se disputan los títulos y los jugadores han de estar a tope mental y físicamente. Nadie duda ya de que el Barcelona es el máximo favorito en la Liga y en la Champions. Las casas de apuestas así lo indican y aquí sí que no hay tonterías, cuando la gente se juega el dinero va a lo seguro.
La remontada en el Metropolitano no ha hecho más que confirmar que el Barça es muy superior a todos sus rivales. No es por nada, pero allí donde el Madrid estuvo dos horas sin marcar, el Barça metió cuatro goles en veinticinco minutos. Y los nueve goles al Madrid en dos partidos y los cuatro al Bayern hablan también por sí solos.
Flick ha hecho el milagro de construir un equipazo en siete u ocho meses. Le ha dado personalidad dentro y fuera del campo, mentalidad de campeón al más puro estilo Cruyff. Este es el detalle que más le caracteriza y más ilusión transmite a la afición. Está más cerca de Cruyff que de Guardiola, del padre del estilo y la génesis del ADN.
Con Cruyff empezó todo y Flick ha vuelto al principio ante la necesidad de adaptarse. Posesión, sí, pero con verticalidad y velocidad, con el gol como único objetivo. Mentalidad ofensiva total y valentía para ir a un intercambio de golpes si es necesario, como el 4-5 de Lisboa o ese 2-4 ante el Atlético. Cambios agresivos, cuatro delanteros o los que hagan falta. Y hambre infinita. Así ganaba Johan, así gana Hansi.

