Ramon Besa, sobran presentaciones, escribió de forma póstuma tras acudir a su entierro que “su sonora carcajada y voz de cazalla permitían que los periodistas se familiarizaran con las viejas redacciones ya chapadas, donde el alcohol y el tabaco se mezclaban con la tinta del diario que después se vendía delante de la Font de Canaletas”. Así se intuía que fue y así empezó a dejar de ser el diario SPORT cuando, en 2001, un ordenador con forma de medio huevo (iMac G3 le llamaban, seguramente inspirado Steve Jobs en R2D2) ocupaba la mesa de los redactores jefe de cada sección.
El tiempo haría que esos cacharros dominaran y dominen cada día más las redacciones y la respuesta que Candido Cannavò, director durante diecinueve años de ‘La Gazzetta dello Sport’, diera a Santi Giménez, histórico a la vez que activo (hoy en ‘AS’) periodista de SPORT, quedase desfasada. “Sí, ahora los periodistas tienen más relación con sus teléfonos y su ordenador que con sus zapatos. Corremos el riesgo de que el reporterismo de calle quede relegado a favor de un periodista de redacción que se pasa el día mirando internet y hablando por teléfono”, profetizaba el italiano sin llegar aún a entender en 2006 que el teléfono (móvil) solo serviría para mirar internet.
Fernando Zueras was a SPORT photojournalist / SPORT
Ferran Zueras, que murió un viernes 25 de octubre de 2019 cuando estaba en la eterna primavera que fue su vida y solo tenía 57 años, siempre mantuvo una gran curiosidad por lo nuevo, pero nunca dejó de entregarse a la calle, que es donde nacen, crecen y se reproducen los grandes fotoperiodistas como él. Quien le conoció mejor que un servidor, que fueron muchísimos, solo tuvieron la inmensa fortuna de estar más horas a su lado porque el Perlita, como le llamaban sus más íntimos con motivos de sobras para ello, era transparente: cinco minutos bastaban para enamorarse de una personalidad expansiva cuya ley de vida era la generosidad. Ser un extraordinario periodista y también un enorme fotógrafo, todo en uno, lo dice su obra; lo que la mayoría de gente no sabe es que la persona era tan extraordinaria que, ahora que hace cinco años que se fue, sus amigos no solo le siguen recordando, sino que quieren que todos sepan quién fue. Buscan con la misma generosidad que él tuvo hacia ellos que sea eterno para el barcelonismo, el de hoy y el que vendrá.
Sala de fotógrafos ‘Ferran Zueras’
Joan Monfort, un histórico fotoperiodista de SPORT que ahora trabaja para AS, ha liderado desde la sombra la recogida de firmas para que el nombre de la sala de prensa del nuevo Spotify Camp Nou se llame ‘Ferran Zueras’. La respuesta de quienes formaron parte de su vida ha sido tan deprendida como lo fue él y hace algunos días se entregaron al Barça un total de 267 firmas para que la iniciativa sea elevada a la junta directiva que preside Joan Laporta. Serán los gestores del club los que deberán decidir, seguramente pasadas las fiestas navideñas, si el nombre del Perlita (más de 40 años siguiendo al Barça le avalan) luce entre quienes fueron sus compañeros y quienes lo serán algún día.

Fernando Zueras was a SPORT photojournalist / SPORT
Casanovas, Rico, Poquí, Ferrándiz, Martín, Enrich, Giménez, Cabrejas, Gil, Giraldo, Correas, Borda, Paredes, Closa, Omedes, Carazo, Sagnier, Besa, Calvo, Pou, Basté, Puntí, Torres, Soler, Domènech, Flaquer, Pallàs, Torquemada, Pi, Saperas, Jiménez, Cotrina, Oliva, Torras, Escobar, Weggelar, Miguel, Sumarroca, Bayen, Herrero, Leiza, Cotrina, Fontcuberta, Ramírez, Hernáez, Canals, Costa, Herre, Guasch, Yerro, Morenatti, Salinas, Blanco, Llorens, Tejedor… Los responsables de prensa de todas las secciones profesionales del Barça, entre otros, también han firmado. Es imposible enumerar a todos los que quisieron y siguen queriendo a una persona que te abrazaba con su sonrisa y lograba reconciliarte con la humanidad.
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Fernando Zueras was a SPORT photojournalist / SPORT
Zueras, Czibor, Arolas, Paredes, Franch, Campañá, Ferrándiz, Casanovas, Monfort, Enrich y Largo tenían su propia redacción, una sala paralela en la que el tiempo pasaba distinto, a su puta bola, inmersos todos ellos en una diversión que mezclaba el ocio con el trabajo (a ese sentimiento en el pasado le llamaban vocación). Aquel espacio era un búnker protegido por cámaras, flashes y objetivos que hacían de trinchera ante la invasión del mundo moderno, ese que Fernando Zueras prefirió no acabar de entender y ante el que dijo “aquí os quedáis”.

