Ramon Besa, sobran presentaciones, escribió de forma póstuma tras acudir a su entierro que “su sonora carcajada y voz de cazalla permitían que los periodistas se familiarizaran con las viejas redacciones ya chapadas, donde el alcohol y el tabaco se mezclaban con la tinta del diario que después se vendía delante de la Font de Canaletas”. Así se intuía que fue y así empezó a dejar de ser el diario SPORT cuando, en 2001, un ordenador con forma de medio huevo (iMac G3 le llamaban, seguramente inspirado Steve Jobs en R2D2) ocupaba la mesa de los redactores jefe de cada sección.

ttn-25