Cinco derrotas consecutivas dejan en el alambre a un Espanyol que deberá repetir en el RCDE Stadium lo vivido hace tan solo un año frente al Real Oviedo. En este caso no es un ascenso, sino un descenso lo que hay en juego, pero los de Manolo González -que fallaron cuando menos debían hacerlo- se jugarán la vida en la última jornada frente a Las Palmas. Ganar significará estar en Primera. Perder o empatar, muy probablemente le condenaría al descenso.

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