El Deportivo ya está en el Nuevo José Zorrilla para afrontar el partido decisivo en el que puede certificar su ascenso directo a Primera División después de ocho años. La plantilla llegó en autobús, fuertemente custodiada por el dispositivo de seguridad. La afición, que tiñe desde ayer las calles de la capital pucelana, pudo aplaudir a sus jugadores en los últimos metros antes de llegar al estadio, pero no pudo arrimar el hombro cuando la plantilla bajó para entrar al recinto.
[–>[–>[–>El amplio despliegue de fuerzas de seguridad, en un partido declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia, limitó la presencia de aficionados deportivistas en torno a las puertas 7 y 9 del estadio. El autobús entró al estadio por una calle interna del recinto deportivo, donde bajaron caminando los integrantes de la expedición blanquiazul. La afición no pudo acceder a esas dependencias y tuvo que darle a los suyos las últimas arengas desde la distancia.
[–>[–>[–>La afición nunca falla
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Incluso aunque fuese en apenas unos metros, en los accesos del autobús a las inmediaciones del José Zorrilla, el Deportivo sintió el aliento de su afición. Cánticos, banderas, camisetas y todo tipo de indumentaria blanquiazul sirvieron para espolear a los hombres de Antonio Hidalgo. Se tiñeron de colores herculinos los aledaños del coliseum vallisoletano poco antes de que sean las gradas, y los corazones, los que lleven la procesión cuando el balón eche a rodar esta tarde.
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El presidente del Deportivo, Juan Carlos Escotet, accedió antes al estadio y vivirá en la grada el partido en el que el equipo puede asegurar, con un triunfo, su regreso a la máxima categoría.
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