Lo mejor de la noche no fueron solo los tantos de Jesús de Miguel y Enric Gallego; también lo fue la atmósfera de fútbol e ilusión que hubo en el Heliodoro Rodríguez, que volvió a latir como en sus mejores días y como si viviera ajeno a la nueva realidad del CD Tenerife. Dispuesto a demostrar que el sentimiento blanquiazul no entiende de división, ni de categorías, el aficionado blanquiazul acudió a su reencuentro con el representativo y firmó un ambiente propio de Primera o Segunda División. Así lo acreditan los dígitos de afluencia de espectadores –14.201–, que rebasaron con creces los de algunos encuentros de la campaña pasada.
La última cita en casa había sido el desangelado partido con el Real Oviedo, ya con el equipo descendido, así que fue anoche cuando un remozado Heliodoro –«ha quedado muy chulo», acreditó el presidente Miñambres– volvió a latir de verdad. Las bufandas y banderas blanquiazules se hicieron notar en los aledaños mucho tiempo antes del inicio de la contienda y el horario nocturno acompañó para que la afluencia de público fuese muy notable.
El Tenerife, que había cerrado su campaña de abonos justo el día antes, aprovechó el momento de sonar el himno por megafonía para anunciar su cifra oficial de afiliados: 13.548. Son casi tantos como el curso anterior en Segunda División y el dato acredita el excelente momento de comunión entre el equipo y la grada. Para el equipo que ahora preside Felipe Miñambres, el número total de abonados es el más alto de la historia del club fuera del fútbol profesional.
Además, y en la comparativa con años pretéritos, el registro del debut en casa –en esta ocasión más tardío porque se produjo a principios de septiembre– supera con creces los datos en Segunda División que hubo frente al Lugo hace solo tres años y se queda prácticamente a la par que los que trajeron consigo el Tenerife-Almería del año anterior y el Tenerife-Oviedo de hace dos temporadas. Tal y como enunciaron ayer los protagonistas después del partido, con el Heliodoro a favor «todo se hace más fácil». Por lo pronto, anoche fueron multitud los que celebraron la primera victoria en casa. Alegrón para empezar.
