Utiliza un nombre exótico de mujer en su trabajo. Se gana la vida contestando a un teléfono de consultas sobre tarot, videncia y el futuro. En octubre de 2023 recibió la primera llamada de una joven catalana, de entonces 27 años. “Estaba muy nerviosa, su relación sentimental no iba bien y quería saber si los problemas se iban a solucionar”, explicó este tarotista ante la Guardia Civil. La pareja problemática era “Ana Julia, Piscis, 49 años”.

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