Nada en Alice Weidel la predestinaba a ser la líder que la ultraderecha de Alemania necesitaba para lograr su máximo triunfo. De apariencia fría, salvo cuando se enciende en sus mítines para relacionar a los refugiados con perpetradores de violaciones múltiples, esta mujer de 46 años lleva una existencia poco acorde con los dictados ultras. Vive en pareja con una productora de cine de origen asiático y juntas tienen dos hijos en común. Suele aludir a este aspecto privado en sus mítines, pero para referirse a los peligros a los que se expone una familia como la suya en un contexto de “asesinos yihadistas apuñaladores” que, a su parecer, se filtró con la “invasión descontrolada de migrantes” atraídos por política de acogida de Angela Merkel.

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