El expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales aseguró en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional por el beso que dio a la jugadora Jenni Hermoso, mientras recogía la medalla que le correspondía como campeona del mundo, que fue consentido. “Fue simultáneo, la pregunta, la respuesta y posteriormente vino el beso”, aseguró el principal acusado, que sostuvo que lo hizo porque la jugadora le “inspiró ternura por haber fallado un penalti”. Más adelante admitió que se equivocó, porque se portó como un jugador más y no como un representante institucional, encima de la tarima donde se entregaron las medallas, y sostuvo que si no lo dijo públicamente en sus primeras manifestaciones públicas, en las que llamó “tontos” a quienes a su juicio exageraban lo ocurrido, fue porque “estaba acelerado”, porque debía velar por cómo se comunicaba a Ona Carmona que había fallecido su padre.
Como estaba previsto el primer acusado en declarar ha sido Rubiales que se reafirmó en lo dicho en instrucción con la única diferencia de que en vez de “piquito” habló de “besito”, circunstancia a la que restó importancia a preguntas de la teniente fiscal de la Audiencia Nacional Marta Durántez, al ser “sinónimos“, aunque es la que declaró que pronunció el perito de lectura de labios designado por su abogado en el expediente que le abrió la FIFA. El principal acusado no solo contradijo a Hermoso al asegurar que ella le dio su consentimiento para besarla, sino en el salto, que, según su declaración, no lo dio él, sino que fue ella quien le agarró y le levantó. “Cuando terminamos de darnos el abrazo y después de que me diera permiso o mientras. Fue simultáneo, la pregunta, la respuesta y posteriormente vino el beso. Fue algo espontáneo, como ella declaró después del partido“, afirmó Rubiales.
Su versión no coincide ni con la de Jenni Hermoso, ni con ninguna de las jugadoras que han declarado como testigos, lo que, a preguntas de su abogada, Olga Tubau, atribuyó a una especie de venganza por no haber accedido a su pretensión de que destituyera a Jorge Vilda como seleccionador nacional. Tantas veces le preguntaron, tantas declaró que el beso había sido consentido. Explicó que no entró en el vestuario para pedirle que hiciera un vídeo, sino para asegurarse de que ninguna se estaba duchando y de que estuviera presente cuando les fuera a decir que iban a celebrarlo en Ibiza, porque era la única jugadora que sabía que ganaran o perdieran irían a la isla.
Lo que sí hizo por primera vez fue admitir que se había equivocado, porque se portó como un jugador que celebra un Mundial y no como el representante de una institución y en “la tarima” debía haberse “mantenido más en el plano institucional”. Fue cuando la teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Marta Durántez, le preguntaba sobre las declaraciones radiofónicas en las que dijo que eran “tontos” los que, en su opinión, exageraban el beso, lo que justificó en que la madre y hermana de Ona Carmona le comunicaron el fallecimiento del padre de la jugadora y “estaba acelerado” y quería evitar que se enterara por otras vías.
Sostuvo que nunca le pidió al exseleccionador Jorge Vilda que hablara con el hermano de Jenni Hermoso en el avión ni a los otros dos acusados en Ibiza. “Ni yo mandé a Jorge Vilda, ni hablé ni directa ni indirectamente a Rivera que hiciera tal o cual cosa, ni a Albert Luque, que veranea allí“, afirmó. También negó que “en el mundo del fútbol el seleccionador pueda decirle al entrenador” qué jugadores debe convocar y negó que mantenga con ellas una relación laboral. Lo que sí admitió fue la “crisis mediática” que había desatado el beso, pero, según su versión, como Jenni Hermoso se negó a salir a hacer un vídeo juntos, lo hizo él solo.
“En esa tarima tenía que haber mantenido un plano más institucional, pero la señora Hermoso sabe que le pedí permiso“, declaró Rubiales, que se mantuvo firme en que “no quería dimitir”, lo que llevó al juez Central de lo Penal de la Audiencia Nacional, José Manuel Fernández-Prieto, a recordar que lo que se juzga es si el beso fue o no una agresión sexual, pero no si debía o no dimitir en la asamblea el día 25 de agosto, en el que se pensaba que iba a marcharse y se reafirmó en el cargo, pero la FIFA le inhabilitó al día siguiente.
Peritos
Previamente habían comparecido un par de peritos propuestos por la defensa de Rubiales, ejercida por la abogada Olga Tubau. El primero en comparecer pertenece a la Agrupación de Personas Sordas de Granada y provincia (ASOGRA) y su informe versa sobre la lectura de los labios del expresidente de la RFEF, que siempre ha manifestado que antes de besarla preguntó a la jugadora: “¿Te puedo dar un besito?”, extremo que David Morillo, ratificó ante el juez. Según la versión del acusado, ella asintió, pero en las imágenes ella está de espaldas, lo que impide saber si contestó con un “vale”, como sostiene el acusado. El otro perito, Abel Baños, ha comparecido en relación con uno de los vídeos procedentes de TikTok examinados por los peritos en lengua de signos. El experto ha confirmado que no ha sido manipulado y, a diferencia de sus compañeros, ha dicho que el vídeo original de RTVE tiene más nitidez.
La teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Marta Durántez, solicita para Rubiales una pena de dos años y medio de cárcel por un delito de agresión sexual y otro de coacciones; para el exseleccionador nacional Jorge Vilda, el exdirector de marketing Rubén Rivera y el exdirector deportivo de la masculina Albert Luque, año y medio de prisión por este último delito.
Para la representante del ministerio público no hay duda de que el beso nunca fue consentido por la jugadora, como, a su juicio, prueba que se lo comentara a sus compañeras de equipo y a su familia a pie de campo, y que se negara a hacer un vídeo para decir públicamente que era consensuado, pese a las presuntas coacciones que Vilda realizó sobre su hermano en el propio avión, y Rivera y Luque, durante la estancia en Ibiza con la que se premió a las jugadoras tras ganar el Mundial.
El que era director de marketing, por haber insistido a Hermoso en que cargara el móvil para que hablara con Luque y este por ir a la isla y mandar mensajes a Ana Ecube, la amiga de la jugadora que la acompañaba, en los que le advertía de que por edad no le quedaba mucho tiempo de vida profesional y que “Rubiales sabía devolver muy bien los favores”, en un sentido similar al que Rafael Hermoso y el amigo de la familia Vitoriano Martín declararon que les había comentado Vilda en el avión. La acusación particular que ejerce la propia jugadora y la popular de la Asociación de los Futbolistas Españoles (AFE) solicitan la misma pena.
La declaración de Rubiales comenzó cuando concluyó la prueba documental, en el que las partes están solicitando el visionado de distintos vídeos, tanto de las redes sociales de las jugadoras, como de la retransmisión de RTVE de la entrega de medallas o distintas entrevistas radiofónicas, entre ellas, una a Jenni Hermoso, en la que se muestra exultante y resta importancia al beso, aunque dice que “no le había gustado”. También del propio Rubiales que se disculpó por haber empañado la celebración de ser campeonas del mundo.
