En Stamford Bridge, el duelo tenía nombre propio en la banda izquierda del ataque del Barça: Lamine Yamal contra Marc Cucurella. Dos compañeros de selección, dos generaciones distintas y un mismo objetivo: imponerse en un contexto de máxima exigencia. Mientras tanto, desde la grada del Chelsea tronaba un cántico tan hiriente como revelador: “You’re just sht Lamine Yamal”*.
[–>[–>[–>El mensaje de los hinchas ‘blues’ buscaba claramente desestabilizar al joven extremo culé. Cada vez que tocaba el balón, el estadio se encendía: silbidos, gritos y ese estribillo repetido una y otra vez. Lamine, acostumbrado ya a los focos pese a sus 17 años, intentó abstraerse, pero el contexto era hostil y el duelo con Cucurella, exigente hasta el límite.
[–>[–>[–>El lateral del Chelsea interpretó el partido como un reto personal. Sabía mejor que nadie de lo que es capaz Lamine: lo ha visto en los entrenamientos y partidos con España. Por eso salió concentrado, agresivo y muy claro en su plan. No le dejó girarse cómodo, le negó el carril interior y le fue marcando el cuerpo a cuerpo desde la primera jugada. Cada control de Lamine encontraba siempre un contacto, una pierna, un hombro, una molestia constante.
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Cucurella tuvo un papel destacado en la primera parte por ser el autor del pase del gol y el que provocó la expulsión de Araujo.
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