Al levantinismo le sorprendió la puesta en escena de Mathew Ryan como portero del Levante. En calidad de agente libre, aterrizó en València un miércoles, para firmar por una temporada más otra opcional, y, dos días después, se puso los guantes para debutar en partido oficial ante el Elche. No fue su mejor día. Tampoco el del equipo, que tocó fondo en el Martínez Valero para despegar hacia mejores sensaciones. Pero, a pesar de ello, nadie le quitó el puesto. El guardameta australiano se ha ganado el derecho de ser uno de los pilares del Levante a base de liderazgo y, sobre todo, de paradas. Con 40, es el quinto portero de LaLiga EA Sports que más interviente y recurso altamente fiable bajo palos, más allá de que él solo no puede frenar la hemorragia defensiva que el conjunto de Calero trabaja para resolver cuanto antes.

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