Por una de esas extrañas paradojas del fútbol, el Celta está sumando puntos de tres en tres en de los partidos que seguramente peor está jugando. Al igual que le ocurrió frente al Atlético de Madrid en Balaídos, pero de forma mucho más acusada ayer en el campo del Levante, el conjunto celeste dilapidó la ventaja de jugar 11 contra 10 muchos minutos, concretamente desde que Iñaki Vencedor, VAR mediante, enfiló en el minuto 28 el camino de la ducha por una salvaje falta a Ilaix Moriba.

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