Costó arrancar, eso es innegable. Dos puntos de nueve posibles y malas sensaciones. Las voces críticas aparecieron pronto, incluso el propio Simeone reconoció que les faltaba chispa en los últimos metros y en la definición. El Atlético venía de un verano ilusionante, de un desembolso extraordinario en fichajes para dar un salto cualitativo a una plantilla que se hundió en el tramo final de la pasada temporada.

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