Un derbi bajo mínimos. Barça y Girona se veían las caras por primera vez este curso con numerosas – y sensibles – bajas en sus respectivas plantillas y, por ende, tanto Hansi Flick como Míchel Sánchez tuvieron que reinventarse para armar sus onces en Montjuïc. Toni Fernández fue la gran novedad en una alineación en la que Eric y Cubarsí intercambiaron perfiles, siendo el de Martorell quien actuó de central zurdo. El técnico madrileño, por su parte, planteó un 4-4-2 con Arnau en el pivote junto a Witsel y Portu en punta con Vanat.

ttn-25