Aarón es el hombre de moda en Oviedo y también en Europa. El guardameta azul, héroe en Mestalla tras detener un penalti clave en la victoria ante el Valencia, lidera con claridad la estadística que mide el pulso de los porteros: es el futbolista con más paradas de las cinco grandes ligas. Ningún meta de la Premier, la Serie A, la Bundesliga y la Ligue 1 detuvo tantos balones como él en este arranque de temporada.
El dato es claro: 38 intervenciones en 7 partidos, con un 76 por ciento de acierto y doce goles encajados. Detrás aparecen nombres como Martin Dúbravka, con 24 paradas en 6 choques con el Burnley; Ivan Provedel, con 20 en la Lazio; Frederik Ronnow, con 25 en el Union Berlin; y Hervé Koffi, con 25 en el Angers. Ninguno se acerca al nivel de acierto que está exhibiendo al meta azul. Las paradas se disparan en su caso, mientras que en el porcentaje mantiene el pulso con la élite continental. Aarón es, con diferencia, el portero más exigido y el más resolutivo del momento.
El Tartiere respira tranquilo: hay portero para rato. Tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA el pasado miércoles, su renovación hasta 2027 es un hecho. Escandell alcanzó el objetivo pactado en su contrato, disputar 50 partidos oficiales con el Oviedo, y con 52 encuentros ya jugados, contando el play-off de ascenso, su vínculo se prolonga automáticamente una temporada más en las mismas condiciones. Firmó el pasado verano con la difícil misión de sustituir a Leo Román y lo hizo con creces, erigiéndose en uno de los héroes de la vuelta a Primera.
“Estoy feliz aquí y mi familia también. Además, estoy muy contento por jugar 52 encuentros en el Oviedo, nunca había tenido tanta regularidad. Ojalá esté aquí mucho tiempo. Estoy en una edad idónea para ser portero, pero no hay que creerse mucho los halagos. Hay que estar enfocado en el día a día“, dijo ayer el meta en El Requexón.
Y es que Escandell vive un momento dulce y es consciente de la magnitud de lo conseguido, pero mantiene los pies en el suelo. “Lo valoro de manera positiva. Es bonito ver tu nombre junto a los mejores, pero no deja de ser una estadística“, explica sobre el hecho de ser el portero con más paradas de las grandes ligas. Sin embargo, si es el que más paradas tiene, también es porque el Oviedo permite que sus rivales tiren mucho a portería. “Estamos en Primera y el salto de calidad se nota. Nos tiran más, pero también defendemos mejor. En esta categoría te crean al mínimo detalle y fuimos capaces de darle la vuelta al partido en Valencia“, dijo el arquero que, en Mestalla, tras detener un penalti y asegurar el triunfo azul, rompió a llorar.
“Las lágrimas fueron por ver a mi familia allí en la grada y saber que mi mujer está desde casa viéndolo. La posición de portero es muy solitaria y tienes que estar muchos años remando. Nunca había tenido esa regularidad. Podía haber saltado de alegría y lo hice entre lágrimas“, explica.
La conexión con Oviedo es total. “El club me ha dado su confianza y me aseguró que aquí podía crecer. A nivel personal creo que me ha dado felicidad, tanto a mí como a mi familia. Esa tranquilidad que hay en la calle a pesar del forofismo y cómo se vive aquí el fútbol engancha. Nos exigen para bien, nunca para mal, y creo que solo tengo palabras de agradecimiento hacia todo el mundo. Es imposible hablar mal de este sitio“, asegura el valenciano, que además señala la importancia del trabajo diario con el entrenador de porteros.
“Solo tengo palabras buenas. Cuando me dijeron que cabía la posibilidad de que volviese Jesús Unanua (pertenecía al cuerpo técnico de Javi Calleja, extécnico del Oviedo, y tras el despido del madrileño, Unanua tuvo que abandonar El Requexón) solo tuve palabras positivas. Sabe llevarte en el día a día para tenerte siempre enchufado. El tema de los penaltis se lo debo a él porque siempre lo ensayamos. Es una persona muy importante“, indica.
El meta admite, además, que jamás imaginó un escenario así cuando salió de Las Palmas. “Me esperaba cosas bonitas, pero conforme se están dando las cosas obviamente no. Ojalá siga así a nivel colectivo. Solo pido seguir como hasta ahora, sin tener techo y sin poner excusas. Si nos caemos nos levantamos“.
Su discurso, como su papel bajo palos, muestra que el meta es ambicioso. “No diría que estoy perfecto porque nos hubiese gustado sumar más puntos. Sí que estoy feliz por la situación y porque somos unos privilegiados haciendo lo que nos gusta. Queremos seguir rindiendo“, subraya.
Ahora toca pensar en lo inmediato, en la visita del Levante (sábado, 14 horas). “Estamos enfocados en ellos, ya hemos celebrado la victoria ante el Valencia. Queda centrarse en el rival, que está haciendo las cosas bien. Queremos seguir sumando de tres para irnos al parón de la mejor forma posible. Además, queremos preparar las cosas que igual no estamos haciendo tan bien“.
Escandell se ha convertido en un símbolo inesperado (a pesar de su más que sobresaliente temporada en Segunda) de este nuevo Oviedo en Primera. Sus manos han levantado muros donde antes había dudas y su nombre figura hoy, con los datos en la mano, en la cima del fútbol europeo.
