Querido por uno, no tanto por otros, Davo se hizo un hueco entre el deportivismo por sus goles decisivos en los momentos difíciles de la temporada del ascenso a Segunda, también por su buen talante cuando su cuota de protagonismo se redujo de manera drástica en el Dépor. Le quedaba este verano un año más de contrato en el club coruñés tras salir cedido en los meses previos al Murcia de Primera RFEF y ambas partes optaron por rescindir y firmar como agente libre por dos campañas con el Penafiel, club de la segunda división portuguesa que acababa de adquirir Juan Carlos Escotet a través de una sociedad.

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