Fue la gota que colmó el vaso de la tragedia. Como Somiedo tenía pocos problemas con los incendios que asuelan desde hace días su impresionante patrimonio natural, una acción fortuita o uno o varios desalmados agravaron la situación en la mañana de ayer, provocando tres fuegos en la subida al puerto. Así: uno tras otro, en cadena, según denunció el alcalde somedano, Belarmino Fernández. Uno de ellos afectó a dos poblaciones, Gúa y Caunedo, que durante varias horas temieron que sus casas, sus enseres y sus ganados pudieran ser pasto de unas llamas que llegaban a pocas decenas de metros. A última hora del día, la gran concentración de recursos humanos y técnicos consiguió mitigar el peligro, sin llegar a erradicarlo.

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