Me sobra casi todo lo que sucede durante las pretemporadas. El mercadeo, los agentes adueñándose de forma obscena e imparable del negocio con operaciones que rozan lo delictivo, los rumores sin base, los fabuladores, las injustificadas angustias provocadas por partidos de mentira, la competición de los clubes por ver quién es más ingenioso anunciando sus fichajes… menos mal que ya viene Bordalás a despertarnos de estos delirios veraniegos con su ración de realidad. Es el despertador que suena la mañana siguiente al final de las vacaciones y por mucho que le des al botón de “posponer” ahí sigue reventándote la cabeza con sus líneas bien juntitas. Es como un viaje acelerado hacia el otoño.
Echando un vistazo a lo que ha sido el último mes y medio… pues no hay queja con el verano del Celta. Fichó lo que debía, mantiene el bloque de la temporada pasada y ha añadido un par de piezas interesantes (Jutglà y Bryan Zaragoza) que le pueden dar un extra de calidad en ese ataque algo precario. El club, y sobre todo Claudio, han transmitido la impresión de tener las ideas claras sobre la clase de plantilla con la que querían salir a competir esta temporada. Sin grandes bandazos, ni repentinos enamoramientos. Han contratado lo que pretendían allá por el mes de junio. Y por el camino han surgido noticias ilusionantes como Jones o Miguel Román, otro Celta Fortuna con el que nadie contaba hace unos meses y que acaba ganándose un hueco en la primera plantilla. La confirmación de que no hay dinero que pague lo que Claudio está haciendo por la salud deportiva y económica del Celta. Verle en la banda jugueteando con su botellita de agua es una de las imágenes más tranquilizadoras e ilusionantes que puede recibir el celtismo ahora mismo antes de afrontar una temporada que seguramente nos llevará por todos los estados anímicos conocidos. Con un calendario tan intenso y numerosos frentes a los que atender verán la facilidad con la que pasamos en apenas unos días de la euforia más loca a la depresión profunda. Tómenlo con calma por el bien de todos.
El Celta y Borja avanzan hacia el final feliz
Bueno, al Celta le queda un asunto pendiente que no sabemos si solucionará antes de que el Getafe desembarque en Balaídos: Borja Iglesias. En la partida de cartas que libran vigueses y béticos ya están con la última mano. Ni el Celta ni el Betis van a conseguir lo que querían al comienzo del verano. Era algo que sabían ambos, pero han mantenido el pulso para comprobar hasta dónde eran capaces de apretar al otro. Insisto en lo dicho hace unas semanas: el Celta no le puede fallar a Claudio ni a Borja. En cualquier momento ese panda azul que tan famoso se hizo hace un año aparcará en Balaídos y en Vigo ya podremos bajar la persiana del verano.
Cristian Vázquez, juez de jueces
Fran Soto ya tiene heredero. El vigués, ascendido por Louzán al cargo de presidente del Comité Técnico de Árbitros que es una forma de convertirle en objeto de debate de todos los chiringuitos nacionales, dejó vacante el puesto de responsable arbitral de Vigo. Cristian Vázquez será quien lo ocupe durante los próximos años para convertirse en una de esas personas apenas conocidas pero que permiten que la inmensa maquinaria del fútbol modesto funcione cada fin de semana en nuestro entorno. En este reportaje de Armando Alvarez se presenta en sociedad y trata de explicar lo gigante de su cometido.
Aquel delantero tranquilo de Suecia
Las historias irrepetibles deberían estar de descanso, cogiendo fuerzas para la temporada, pero las circunstancias obligan. Esta semana se murió Ove Kindvall, el autor del gol más famoso de la historia del Feyenoord, aunque me duela. Lo digo porque la víctima fue mi querido Celtic en la final de la Copa de Europa de 1970. Solo faltaban tres minutos para que acabase la prórroga cuando el sueco encontró un remate que justifica toda una vida dedicada al fútbol. No se lo perdono, pero ahí va el merecido reconocimiento a su carrera.
Dos recomendaciones para acabar el verano: una para bien y otra para mal. Insistir en que vean “Tierra de mafiosos” (“Mobland” es el título original) que es un festival en todos los sentidos; y huyan de esa cosa llamada “La huella del mal” que tanto ha publicitado Netflix. Más mala y previsible que un partido del Getafe.
Me voy con el único reproche que le pongo al verano del Celta, que el último partido de pretemporada en Inglaterra no haya terminado con el secuestro de Fer López. Me va a costar superarlo.
