El Celta ha clausurado de manera positiva una pretemporada útil en la edificación de los sistemas e irregular en cuanto a resultados. El partido contra los Wolves abunda en lo positivo y alivia las dudas que hubieran podido surgir respecto al desempeño celeste en ambas áreas. Siempre resulta meritorio doblegar a un rival de la Premier, incluso a uno con tantas incertidumbres como la escuadra de Wolverhampton.
El Celta controló el balón y el ritmo en la primera mitad, sin rentabilizar adecuadamente su presencia constante en el último cuarto de cancha; en la segunda, desde una situación de mayor equilibrio, encontró el gol y aún dispuso de alguna ocasión clara. Estuvo seguro Radu, lo que afianza el mensaje que el club insiste en enviar al entorno de que existe una confianza absoluta en la composición de la portería. Y debutó Bryan Zaragoza, que dispuso de treinta minutos. Al malagueño le falta todavía acoplamiento al juego colectivo y chispa en el uno contra uno. Lo lógico.
Es difícil evaluar qué validez tiene el once inicial que ordenó Giráldez en la última probatura veraniega. Cualqueer combinación que incluya a Radu, Marcos Alonso, Starfelt, Beltrán o Iago Aspas puede valer perfectamente ante el Getafe. Cualquiera le vale a Giráldez, que jamás ha repetido una alineación oficial desde que se hizo cargo del primer equipo.
Despista la inclusión de Manu Fernández, a quien en teoría se le busca cesión. El ferrolano jugó bien durante la primera mitad. Jugó bien, en general, todo el Celta.
Los celestes se hicieron con el mando desde el inicio ante un Wolverhampton Wanderers que no ha ganado un solo partido en su preparación, marcado por las ventas importantes, las escasas incorporaciones y cierta sensación de provisionalidad.
Ya no está Cunha, por ejemplo, vendido al United. Larsen parecen a la espera de que el Newcastle traspase a Isak al Liverpool para completar la secuencia de mudanzas. Fer López fue ayer titular y aportó la escasa luz que tuvo el equipo local en sus combinaciones. No lucieron ni el noruego ni el vigués. Mejor para no ahondar en esas ventas, especialmente la de López, siempre dolorosas para la parroquia céltica.
Ilaix lideró al Celta en ese periodo inicial, elevando la presión y con los lanzadores, especialmente Mingueza y Aspas, buscando los constantes desmarques de Jutglá y Durán. No siempre eligió bien el tomiñés, pero suele conseguir por insistencia lo que se le niegue por acierto.
El gol llegó ya en la segunda mitad, cumpliendo el diagnóstico que el entrenador del Compostela realizó en su día de Durán: cuando remata, el balón siempre se dirige entre los tres palos. En este caso, a pase de Beltrán, a la media vuelta. El único tanto llegó en el minuto 62.
El partido estuvo más equilibrado en la segunda mitad, condicionada también por las sustituciones. Radu detuvo el remate en un córner igual que había detenido otro de Arias en la primera parte. El arquero rumano estuvo seguro con los pies, despierto bajo palos y en general seguro. Disputó los 90 minutos, en lo que sí resulta una apuesta clara para el inicio liguero.
Otras cuestiones siguen en el aire. ¿De qué jugará Jones, por ejemplo? Su velocidad y potencia facilitan su versatilidad. Hoy comenzó por la derecha y acabó como delantero centro. Y bordeó un golazo. Su adaptación y madurez creciente es una de las buenas noticias de este verano, igual que la salud de Ristic y sobre todo la sensación de equipo maduro que ofrece el Celta.
