Como respuesta al envejecimiento poblacional el Gobierno impulsó en 2023 el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), un impuesto que cada mes se incluye en la nómina de los trabajadores.
Esta contribución a la Seguridad Social tiene el propósito de reforzar el pago de las futuras pensiones, un tema recurrente que se acentúa ante la inminente jubilación de la generación del ‘baby boom’.
¿Quién tiene que contribuir al MEI y cómo impacta en la nómina?
Empresas, trabajadores por cuenta ajena y autónomos deben contribuir al MEI. La medida afecta a cualquier prestación de servicio que incluya la cotización por jubilación en algún régimen de la Seguridad Social. Por lo tanto, en situación de desempleo también se aplica, pero la parte proporcional a la empresa (0.5%) la abona el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
En este año las aportaciones se sitúan en un 0.80 % de la base de cotización, distribuido entre empresa y trabajador. Por un lado, las empresas asumen el 0,67% del coste de la base de cotización en nómina, mientras que los empleados pagan el 0,13 %.
Desde su implementación, las aportaciones han tenido el siguiente comportamiento:
- Año 2023: 0,60 puntos porcentuales, de los que el 0,50 corresponderá a la empresa y el 0,10 al trabajador.
- Año 2024: 0,70 puntos porcentuales, de los que el 0,58 corresponderá a la empresa y el 0,12 al trabajador.
- Año 2025: 0,80 puntos porcentuales, de los que el 0,67 corresponderá a la empresa y el 0,13 al trabajador.
- Año 2026: 0,90 puntos porcentuales, de los que el 0,75 corresponderá a la empresa y el 0,15 al trabajador.
- Año 2027: 1 punto porcentual, del que el 0,83 corresponderá a la empresa y el 0,17 al trabajador.
- Año 2028: 1,10 puntos porcentuales, de los que el 0,92 corresponderá a la empresa y el 0,18 al trabajador.
- Año 2030 hasta 2050: porcentaje del 1,2, con igual distribución entre empresario y trabajador.
El importe no repercute en la jubilación del trabajador
La cantidad deducida depende de la base de cotización e irá aumentando progresivamente, además presenta un inconveniente: el MEI no repercute en la futura pensión del trabajador.
Al no sumar a las bases de cotización individual, el aporte se destina a nutrir la denominada “hucha de las pensiones” de la Seguridad Social. Este aspecto ha sido muy debatido debido a que varias son las opiniones que defienden que se debería compensar, por ejemplo, con mejoras fiscales.
