Ter Stegen could go through the operating room and be 4 months off!
¿Qué harían ustedes? La pregunta es pertinente porque solemos ver a los futbolistas de elite (del Barça en este caso) como habitantes de otro planeta, a años luz de nuestras preocupaciones diarias. Pero a veces -muy pocas veces- ocurre que un profesional del fútbol se enfrenta a una situación terrenal. Es el caso de Ter Stegen, que vuelve a sufrir molestias en la espalda.
La posibilidad del quirófano aparece en el horizonte. Y claro, surge el dilema: ¿operarse ahora, con la esperanza de estar a tope más o menos en enero? Y en tal caso, ¿luchar por la titularidad justo en el ecuador de la temporada, y ya con el Mundial de 2026 acercándose? ¿O bien esperar, descartar el quirófano, empezar el pulso con Joan Garcia desde el primer día de pretemporada y arriesgarse a que la temporada sea un calvario de molestias?
La situación del portero alemán es especialmente complicada: ninguna solución parece idónea. Existe, además, un contexto del que Ter Stegen no puede abstraerse, aunque quiera. Sabe perfectamente que por primera vez desde su llegada a Can Barça, no parte como portero titular. También sabe que si decide dar un paso al costado, operarse ahora y volver al equipo en enero, liberará una masa salarial que el club necesita como agua de mayo para acabar de reforzar la plantilla. ¿Qué hacer en casos como este?
Sea cual sea la decisión del portero alemán, da la sensación de que su grupo de ‘haters’ volverá a alzar la voz. Es algo que el fútbol -la sociedad en general- debería revisar y analizar con detalle: cuando trasciende una noticia, las redes sociales se convierten en el foro en el que se decide quién es el bueno y quién es el malo. Y todo, en virtud de unas opiniones que vienen de no sé sabe bien dónde, y condicionadas por argumentos a veces tóxicos, cuando no directamente interesados.
Sería deseable que Ter Stegen y el Barça salieran ganando de esta encrucijada: pero es casi una utopía. Todo lo que rodea al alemán está ya cubierto por una especie de nube extraña, una nube de noticias, rumores y malentendidos que no beneficia a nadie. Ni al club, ni al jugador, ni a ese entorno que siempre rodea al equipo; ese entorno que forma parte del ADN del club casi tanto como la pelota del escudo.

